Singapur

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Llegar a Singapur es entrar a Asia por la puerta grande… Ciudad imponente por donde se la mire.
El vuelo desde Auckland duró 10 horas, y por esas cuestiones de los husos horarios mi día duró 28 hs. Empiezo a recuperar esas horas que perdí aquel 22 de febrero que sólo duró algo más de 6 horas cuando volé por la “date line”.
El aeropuerto es considerado de “5 estrellas”, pero esta vez no lo comprobé. Me tomó más de media hora salir de allí y encontrar el tren que conecta el aeropuerto con el resto de la ciudad. Fui hasta la estación Outram Park donde en teoría debía tomar un colectivo hasta el hostel pero caminé. Estaba muy cansada pero fue automático.

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Llegué a lo de Mike, el hostel Happy Snail fue el mejor del mundo hasta ahora. Básicamente un departamento de tres dormitorios venido a hostel. Él y su mujer nos atendían como si fuéramos sus invitados no clientes. Ponían a nuestra disposición varios tipos de panes, mermeladas y tés para el desayuno. Nos ayudaban con cada duda acerca de la ciudad y se interesaban casi más que nosotros por nuestros planes.
La noche que llegué conocí a dos españoles, uno de ellos iniciándose en el arte de las marionetas y nos presentó a Cartonio.
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La mañana siguiente una fuerte tormenta me retuvo dentro del hostel y fue lo mejor porque lavé toda mi ropa. Por la tarde mi primer paseo fue en Little India. Tenía mucha curiosidad acerca de cómo es sentir el olor de estar en la India más allá de la vista. Y así fue. Mercados callejeros con frutas,verduras y flores más los puestos de comidas de verdad que le dan un aroma muy particular. Colores por todos lados, tiendas de telas y joyas, templos de todas las religiones a metros de distancia hacen en pensar en una sana convivencia.
Luego de algunas compras y llegó mi primer y muy ansiado almuerzo asiático. Ya no recuerdo el nombre, pero era una especie de sopa de fideos de arroz con pescado y algunas frituras, raro para explicar, pero riquísimo para comer, con palitos por supuesto!
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Pasé el atardecer yendo hacia la esplanada donde es el mejor lugar para recibir la noche. A falta de paisaje natural Singapur es un espectáculo nocturno en sí misma, los altos rascacielos iluminados y sobre la esplanada una gigantesca “vuelta al mundo”, un puente, un museo de arte con su respectivo shopping, y el inmenso hotel del Sky Park dan un marco imponente y la vuelven muy fotogénica. Noche de luna llena y el show de luces desde el Sky Park y otros edificios son lo que los viajeros conocen como un “must”, algo que HAY QUE VER.
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Volví al hostel porque esa noche llegaba Angelika, una alemana que conocí en el Parque Abel Tasman en Nueva Zelanda hace unas semanas. Sabíamos que íbamos estar en la misma fecha aquí, así que por mail nos pusimos de acuerdo para hospedarnos en el mismo lugar. También esa noche llegaron Lohini de Francia y Carolina también de Alemania. Con ellas tres al día siguiente fuimos a recorrer el Barrio Chino, algunos otros lugares del centro y por supuesto a la esplanada a la noche para el show de luces.
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Con Angelika y Lohini empezamos a hace planes para nuestra semana en Indonesia. Internet y Lonely Planet nos complicaron y confundieron más de lo que nos ayudaron. Eso y mucho más, a continuación…

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