Nuestro itinerario por Corea del Sur

Esta aventura que decidimos bautizar “#Viajaremos” (mucho antes de que comience, era más como darnos ánimos mientras no-nos acomodábamos del todo a nuestra vida “normal” en Buenos Aires), comenzó en agosto de 2017 en Seúl. En total fueron 28 días en ese país. Aquí te detallo nuestro itinerario por Corea del Sur, con un resumen de lo que vimos/hicimos en cada lugar.

 

Seúl

Llegamos a Seúl después de un viaje de mil horas, al aeropuerto internacional de Inncheon.

Desde allí hay varias opciones para llegar a la ciudad, la elección por supuesto dependerá de dónde te alojes, tu cansancio y presupuesto. El Airport Limousine, es un servicio de autobuses diferencial entre el aeropuerto y diversas paradas en la ciudad (como el Tienda León de Buenos Aires), que se pueden chequear en su web. Cuesta 14000 wons koreanos (krw).

Metro: hay una línea de metro que conecta directamente con la ciudad de Seúl (Incheon, donde está el aeropuerto, es una ciudad de las afueras). Tarda unos 20 minutos en llegar hasta la estación central (Seoul Station) donde se puede empezar a combinar con las demás líneas. Cuesta 5000 krw en total, se puede viajar con la T money, una tarjeta que sirve para varios medios de transporte en todo el país, o con un boleto único (emite una tarjeta con el monto de ese viaje, al salir en la estación de destino se puede obtener el retorno de unos 500 krw al depositarla en un buzón especial).

El Rey Sejon en su inmensa plaza.

Pasamos una semana en Seul, y nos hospedamos en dos barrios bien distintos y separados para tener oportunidad de conocer lo máximo posible caminado. Insadong está cerca de la mayoría de los Palacios y algunos templos, es un barrio tradicional y tranquilo por la noche, con mucha actividad comercial y callejera durante el día. Otros lugares interesantes para conocer desde aquí: Bukcheon, Dongdaemun. La zona del de City Hall y Myendong está a apenas más alejada, para caminar con ganas o a pocas estaciones de metro.

 

Luego nos mudamos a Itaewon, una zona mucho más cosmopolita, llena de restoranes de comidas del mundo y más vida nocturna. Está muy cerca de las bases militares y del War Memorial, muy interesante de conocer (y sacar tus propias conclusiones).

 

Fuera de la metrópoli: Jeonju

Nuestro siguiente destino fue Jeonju. Tomamos un bus desde la City Central Terminal de Seúl (al lado de la Express Bus Terminal), por 12000 krw cada uno, para casi tres horas de viaje.
En Jeonju empezamos a explorar una opción de alojamiento bastante económica, los moteles! Hoteles un poco alejados del centro, muy cerca de las estaciones de bus o tren, con un perfil más “romántico” que los tradicionales hostales para mochileros. Una excelente opción para tener habitación totalmente equipada y con baño privado, y bastante tranquilo la verdad. En cuatro días no nos cruzamos a ningún ser viviente, salvo el muchacho de la recepción al llegar.

 

Jeonju es conocida y recomendada por dos cosas: la Hanok Village y la comida.
También un buen lugar para ir a conocer el Parque Provincial Maisan. 

Entre los montes del Maisan te vas a encontrar templos tan antiguos como curiosos!

Gwangju y más Parques Nacionales

Desde Jeonju tomamos un bus en la Express Bus Terminal hacia Gwangju. 6600 krw para una hora y media de viaje.

 

Aquí también la opción más económica fue un motel. La ciudad es mucho más grande así que no tuvimos mucha opción que introducirnos en el mundo de los buses urbanos (siempre complicados para un foráneo) ya que hay una sola línea de metro (que también sirvió para algún recorrido, obligados por la lluvia). Nuestro objetivo aquí era ir al Monte Mudeungsan, otro trekking muy entretenido y con algunos obstáculos más (podes leer sobre este paseo en el blog de Mariano).

 

Hacia el sur: Suncheon

Desde Gwangju tomamos otra vez un bus, esta vez hacia Suncheon. Cada vez alejándonos más del circuito turístico internacional tradicional. La elegimos como punto de partida para llegar a conocer las plantaciones de té verde en Boseong, y para tener nuestra primer experiencia coreana en Couchsurfing, con Ulrim y Jehyo, y fue fenomenal.

Hermoso paseo entre los arbustos té verde.

Mi cumple en Jinju!

El siguiente destino fue más fuera del circuito aún, Jinju (tren desde Suncheon por 4300w). ¡¿Por qué vienen a Jinju?! nos preguntaría muy curiosa Soyoung, nuestra anfitriona de Couchsurfing en esta ciudad. La respuesta era para conocerlos a ella y su marido, que acababan de llegar de sus vacaciones por Sudamérica, pero también para poder conocer una joyita histórica que guarda Corea muy cerca de esta ciudad: en el Templo Haeinsa está la Tripitaka, la colección de textos budistas más antigua que se conozca y son el método de impresión más viejo encontrado, del siglo XIII, y fue un regalo de cumpleaños inolvidable para mí!

 

Visita a Gyeongju

Un bus y dos horas nos depositaron en Gyeongju (14700 krw). Allí tuvimos la grata experiencia de conocer al Sr Hur, el dueño de la Gyeongju Guesthouse. Gran personaje que nos hizo un descuento especial de 50% cuando le contamos que viajábamos por el mundo. Le dió nostalgia quizás, ya que él también viajó por casi todo el mundo antes de decidir abrir su hostal en la ciudad, “fui a su país cuando era más jóven, y era muy pobre así que los entiendo!”, nos dijo! El precio regular de un dormitorio para 4 personas con baño privado es de 18000 krw. En esta ciudad los grandes atractivos son la gruta Seokguram (entrada 5000 krw), con un Buda esculpido en granito gigante en medio de la montaña, el Templo Bulgoksa (muy cerca de la gruta, entrada 5000 krw), el trekking al Monte Namsan, y la visita a la villa tradicional Yandong.

 

Última parada: Busán

Otra vez un hermoso viaje en tren para llegar a nuestra última ciudad en Corea: Busan. Gran ciudad CON playa, forman un cocktail tremendo! Hay de todo para hacer y encima arena y mar, mucha tentación!

 

Acá no queda otra que moverse mucho en subterráneos (cada boleto 1300 krw el viaje mínimo). Como visita imperdible te recomiendo el Templo Yonggungsan (subte + bus), de entrada gratuita y una vista única y peculiar para diferenciarse del resto de templos que ves en el país.
La playa que más nos gustó fue Dadaepo, más tranquila y familiar que las top de Haeundae, y con la Fuente del Atardecer y los Sueños (pavada de nombre), una fuente de agua que luego del atardecer ofrece dos shows de música y luces muy bueno. Sobre todo lo que hay para hacer en Busan escribí una nota especial que podes leer aquí. (es el blog de la manager -y viajera- de Inside Busan, un hostal que nos recibió a cambio de la nota, algunas fotos y publicidad, y es uno de los hostales más bonitos que conocí)

 

Deberías saber…

Fueron en total de 28 días recorriendo Corea del Sur, con un permiso de turista obtenido al llegar al aeropuerto, on arrival, con pasaporte argentino (gratis, hasta 30 días). Si querés pasar más tiempo, en Buenos Aires (antes de viajar) podés tramitar una visa de turismo de 3 meses que cuesta 90 uSD.
Nos fuimos de Corea del Sur desde el puerto internacional de Busan hacia Fukuoka en Japón, con un ferry de la empresa Kobee por unos 60 usd cada uno (lo compramos a través de la web aferry.com). Hay que pagar una tasa al abordar el ferry de 9200 krw cada uno, no es necesario despachar el equipaje, pero está la opción de hacerlo, pagando un monto extra.

 

Como siempre, te recomiendo que viajes con un Seguro de Asistencia al Viajero. A nosotros nos cuida Assist 365 y si me contactás te paso un descuento amigo para que estés más cerca de tu gran viaje!
Espero que te sirvan nuestros datos, no dudes en comentar o mandarnos un mensaje con tu dudas para mejorar y mantener actualizada la guía!

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

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