Ahhhh Abel Tasman…

Hermosa bienvenida

El Parque Nacional Abel Tasman es uno de esos lugares que HAY que visitar aquí. Y por algo es. Una belleza increíble.
Lo malo es que no hay hostales dentro del parque para pasar la noche, las opciones son:

– ir en carpa a alguno de los refugios, donde hay que llevar mínimo bolsa de dormir y equipo de cocina, hay energía solar, y agua caliente pero no potable así que hay que tener como hervirla y como cocinar,

– ir a un hotel, el único, en la otra punta del parque (de unos 50 dólares la noche),

– un “hostel flotante” de setenta y pico dólares la noche,

– quedarse en algún hostel de Marahau (la ciudad en la entrada del Parque) y hacer actividades desde ahí, que es lo que hicimos nosotras.


El hostel Beach Camp, otro golazo. Sólo 22 dólares, me tenían que cobrar tres más por las sábanas pero me las dieron de onda. Otra vez todo un departamento para nosotras, 15 camas vacías, una ocupada por Angelika, alemana lunga muy copada. Fue una noche de chicas. Con Sabrina habíamos comprado todo para hacernos una buena cena (dato, hay que comprar antes porque en Marahau no hay negocios), cocinamos, comimos, y por supuesto no paramos de hablar.

Al otro día, buen desayuno y a la lancha que nos llevaba desde ahí a Bark Bay donde íbamos a empezar la caminata. En el viaje el “capitán” paró en algunos lugares curiosos para que sacáramos fotos y nos contó algunas historias que tal vez no sean ciertas, pero eran muy graciosas.

Si bien enganchamos un día soleado espectacular teníamos marea alta, por lo que sólo podíamos caminar por las colinas, y el trayecto era más largo. Fueron 25 km subiendo y bajando, desde lo alto unas vistas alucinantes y al bajar playas de arenas amarilla casi naranja y agua verde esmeralda. Tres bahías principales en nuestro camino: Torrent, Anchorage y Appletree.

Piedra de la manzana partida

El camino amenizado por manzanas, sánguches y largas charlas, fue muy bizarro contarle el episodio del “corralito” en la crisis económica argentina del 2001 a una contadora suiza, no entendía nada! “No confían en los bancos??!”, gran frase!

Aunque hermoso, muy largo y en realidad lo que nos hizo cansarnos más fue que teníamos que llegar a las 16.30 al hostel porque salía el bus que nos llevaba de regreso a Nelson. La posta hubiera sido pasar esa noche también en Marahau, para caminar más tranquilas pero bue, fue así como lo habíamos organizado y estuvo muy bien.

Del camino me fascinaron los colores tan nítidos, el verde de los árboles, el otro verde del agua, los arándanos, los hongos, los picos de las aves… En la cámara no parecen fielmente reflejados, a ver acá…

Lo que no debe faltar para empezar el treking:

AGUA! siempre fundamental, litro, litro y medio…

– algo para picar, frutas y/o barra de cereales, algo más pulenta tipo lunch. Es un garrón cargar con esto en la mochila, pero es útil, el cuerpo lo agradecerá,

buen calzado, con buen clima no hace falta abrigo porque no se sube muy alto,

– si se hace con tiempo, traje de baño para un chapuzón!

4 comentarios en “Ahhhh Abel Tasman…

  1. Que lindo niña loca!! la estas pasando super bien!! pero porfavor..sumà alguna historia de terror autòctona del lugar.. por fa para mì!! jiji.. que lindo! me encanta “leerte” tan bien! besos!

  2. Vito .. que hermosa experiencia que estas viviendo !! segui disfrutando y compartiendo este viaje . ahora q conoci el blog te sigo desde aca. besos

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