Autorretrato. Dibujo. (Fuente: Internet)

Veo Veo: ¡un libro!

“Donde el alma no trabaja con las manos, ahí no hay arte”
Leonardo Da Vinci (1452 – 1519)

Un genio, varias ciudades, infinidad de creaciones e inventos. Un libro, el de una vida creativa… Leonardo Da Vinci fue un genio, de los de verdad. Una mente que me maravilla, intriga, apasiona. Admirable. Quizás mi personaje fetiche, ese al que elegiría en ese juego mental de “qué personaje de la historia te gustaría conocer”.

Autorretrato. Dibujo. (Fuente: Internet)

Autorretrato. Dibujo. (Fuente: Internet)

La biografía desarrollada por el autor Renato Strozzi es novelesca y exquisita, una reliquia que llegó a mis manos, desde vaya a saber qué rincón de la infinita biblioteca de mi madre, algún verano en La Rioja. Hay sólo dos libros que he leído más de una vez en mi vida, y éste es uno de ellos. Pero el dato más curioso quizás sea que es uno de los pocos libros que presté y regresó a mis manos. Es que antes de salir de viaje sentí la necesidad de volver a leerlo, sabía que debía caminar algunas calles de Europa con esas páginas amarillentas. El último día que estuve en Argentina lo recuperé después de varios años de separación, y juntos nos subimos al avión.

Tal vez más de un tercio de la obra está dedicado a los primeros años de un jóven y desadaptado Leonardo, a cómo pasó de la campiña toscana a la escuela del Verocchio, en la señorial Florencia, donde inició sus estudios formales y comenzó a evidenciar tanto su genio como sus problemáticas relaciones sociales. Su altruismo era quizás el principal obstáculo en la aceptación y tolerancia de sus bajos instintos?

Si tenemos suerte de no pensar en las Tortugas Ninjas tal vez limitemos la asociación de este personaje singular a la pintura, pero lo que más me admira son sus estudios y descubrimientos en casi todos los campos de la ciencia, hijos de su especial sensibilidad con la naturaleza toda, según su biógrafo. Estando en Barcelona descubrí en otra biblioteca, la de mi amiga Anita, otro libro que detalla sólo algunas invenciones, en este caso en el campo de la cocina! Antes cuando uno tenía un fuerte deseo, se sentaba un día y le hacía una carta a Papá Noel deslizando un pedido entre justificaciones a modo de inventario de buena conducta. Bueno, es el siglo XXI gente, y lo que hice fue enviarle una foto por Facebook a mi mamá de la portada de dicho libro y por arte de magia (y del comercio) una edición de ese libro apareció a los seis meses en el arbolito de Navidad… el año pasado! Ese va a ser el primer libro que lea a mi regreso.

Recorrí Venecia embobada por mi mini luna de miel y sin investigación alguna de los atractivos a ver en la ciudad y dejé escapar al Hombre de Vitrubio, uno de los dibujos más famosos del mundo que se exhibe en la Galería de la Academia en la ciudad de los canales. Paseé por una Londres Olímpica sin visitar la National Gallery donde hubiera podido disfrutar mi obra pictórica favorita, La Virgen de las Rocas. Por suerte hay dos versiones de esta obra, una en tabla (que tienen los británicos), y un óleo en tela, en el Louvre de París, donde la admiré pasmada durante varios minutos, con el libro en mano, leyéndoles a Mariano y mi mamá la detalladísima descripción de la pintura mientras un centenar de turistas se agolpaban al otro lado del salón a ver la curiosa y reveladora Mona Lisa. Ni me asomé por Milán, lugar de su acmé artístico bajo las órdenes del excéntrico Medici. Y estuve bastante lejos de Alejandría, donde Leonardo fue como viajero a descubrir las maravillas del mundo árabe. Así que creo que ese libro y yo tenemos aún varios caminos para recorrer juntos…

La Virgen de las Rocas en el Louvre

La Virgen de las Rocas en el Louvre

Para este primer paso, no me molestaba no profundizar en las creaciones del Maestro o perderme lugares que conoció, mi objetivo principal era caminar sus mismas calles en la bellísima Florencia, trasladarme con la imaginación seis siglos en el tiempo y pensar que una de esas puertas escondía su estudio, que esos adoquines bien podían haber sido testigos de sus paseos pensativos, y si bien la ciudad debe haber sido distinta, los colores del cielo al atardecer que vi son los mismos que se fijaron en su retina para abrazar una composición única de colores y tonalidades que le darían su firma a una época, a una humanidad.

La inspiración, según pasan los siglos...

La inspiración, según pasan los siglos…

Sí, soy una fanática. En otra vida me gustaría ser italiana de pura cepa (y no de cuarta como intento ahora) y convertirme en una historiadora davincina. O será más adelante en esta? Io non lo so…

¿Qué es Veo Veo? Es, ante todo, un juego, una excusa para conocer lugares de la mano de otros viajeros, contarnos historias, viajar aunque no tengamos la oportunidad de hacerlo, encontrarnos. Se realiza una vez al mes y las temáticas se eligen en el grupo Veo veo en Facebook, y por medio del hashtag #VeoVeo en Twitter y otras redes sociales. ¿Querés jugar? ¡Veo veo! ¿Qué ves?

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25 comentarios en “Veo Veo: ¡un libro!

  1. Pingback: Veo Veo Un libro
  2. Hola Vito!
    Me hiciste recordar una biografía de Miguel Angel donde no sin sorpresa aprendí que este junto a Leonardo y otro artista que no recuerdo ahora, tuvieron un restaurant digamos. En él tu ídolo se daba el gusto de inventar recetas y los hoy tan comunes “individuales” que los tres decoraban con dibujos!
    Te mando un abrazo!!!

    • Unos maestros, que buen dato el de los individuales! El libro q me espera en casa es justamente sobre los inventos en el ámbito de la cocina, así que en unos meses les puedo tirar más invento del Genio 🙂 Abrazo Juan!

  3. No puedo parar de pensar en la pesca, que me encanta … y en que no tuve abuelos, ¡que fatalidad! no tener abuelos… El mundo no debería ser tan injusto. Tu post me entristeció, por eso, por que no tuve abuelos, ¡que tragedia! Lo anoto para leer. A mi si me van esas cosas para las que se necesita paciencia, y si va acompañada de silencio y naturaleza, mejor… Boludo, no tuve abuelos ¡que horror! ¿Psicologo express 2.0 por favor?

  4. Que lindo veo veo VIto! Tanto nos gustó que se lo recomendamos a la mamá de Clau que no navega mucho por internet, pero nos pareció que los que han viajado por Florencia y han leído literatura de la época se sentirán identificados. Nosotros nos sentimos motivados para visitar!

  5. ¡Hola Vitoooooooo! Qué genial cruzarme con otra fan (?) del Leo. Es también la persona en la que siempre pienso si pudiera volver en el tiempo. La verdad es que no leí biografías, sino siempre pequeños relatos pero aún así me fascina enormemente. Y concuerdo en que es un genio en la acepción más pura de esa palabra.

    Me encantóoo y quiero ya ya ya leer ese libro y transportarme como vos.

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