Salió el sol (otra vez), se animó a calentar un poco más, y así no más me até los cordones y salí corriendo a correr. Unos días atrás había visto a modo de batiseñal el llamado desde el otro confín del mundo, Maga (cuando no, la Vidoz) se sacudía la modorra y nos convocaba a autodesafiarnos y, como siempre, compartirlo. La tipa se puso 7 objetivos a cumplir en 21 días, y yo asentía al leer cada uno de ellos. Podría copiarle absolutamente todo! Pero eso porque esos malditos 7 están contenidos en una larga lista de cuentas pendientes de hace meses. Entonces mejor hacer algo un tantito diferente, no?

Ella va para los treintas… yo ya los pasé, qué pasa? Soy inmadura? Ella está quemando etapas? Me encontré con una crisis que no esperaba, y sé que eso no debería sorprenderme, por definición.

Juro solemnemente:

  • mover el cuerpo;
  • desintoxicarlo;
  • organizar la mente (digase meditar en cualquiera de sus formas, mandalescas en preferencia);
  • crear algo bello (?);
  • comer algo nuevo (¿por qué esto sería un “desafío”? no lo sé);
  • apasionarme (a.k.a. curar el cuerpo… o la mente… o reconciliarlos);
  • transformar un depósito en un espacio habitable (el verdadero “desafío”!).

#Día1

Salió el sol (otra vez – otra vez). Voy a hacer lo que me paso recomendando a todos que hagan, la fórmula puede ser simple, si ponemos la bomba en movimiento el agua sube al tanque y todo funciona mejor. Empecé con el operativo desintoxicación, de adentro hacia afuera: agua con limón, chía activada, sudor al sol. Inhalar-exhalar. Fotosíntesis: yoga bajo el sol y con el picor del césped en la piel.

Estando de viaje pondero la libertad, y en realidad libertad es elegir. Seguimos tomando decisiones a cada momento. No hace falta estar de viaje (oh, gran descubrimiento!).

#Día2

Soy la no-rutina. No es novedad, pero es el segundo día de “algo” y me cuesta repetir los pasos de ayer que salió todo bien y me sentí tan genial… No trabajo dos días seguidos en el mismo lugar ni horario. Pero lo disfruto porque supuestamente la rutina arruina el cerebro con lo cual lo de “rutina saludable” sería por lo menos paradójico. El tiempo libre es i-no-portuno. Hoy desintoxiqué por el sudor y el yoga fue bajo techo, intenso, con perros y desafíos casi-logrados.

#Día-16

Pero… un momento, esto no es un blog de viajes? Sí, claro… Entonces acá cuento que en realidad todo esto empezó sin sospechar las oleadas neuróticas australianas, supe que era el momento (la urgencia) de hacer un cambio, y en medio de la montaña vi de frente una luna roja. Luego salió el sol y me regaló el mundo.

#Día-17: Yoga frente al Cordón del Plata

#Día-17: Yoga frente al Cordón del Plata

#Día3

El apuro… por cumplir. Cumplir este desafío que no es otra cosa que el botón de muestra de todo lo que intento cumplirme. “La prisa mata” nos enseñó Said en el desierto. Me estoy portando mal. Hago un experimento que sale mal, corre sangre y lloro un poco. Muy de luna nueva todo. Se destruye para renacer y así seguir ciclando dentro mío. Mientras quedo atrapada en los atascos bonaerenses-porteños, cierro las historias africanas que distraen mis viajes (los viajes que nadie quiere hacer, los de todos los días por el exacto mismo camino), y pienso en lo poderoso del amor. Lo confirmo horas más tarde, cuando veo lo peligroso del desamor. La desintoxicación del día fue nuclear, ultimate. El yoga… ¿el yoga?… el yoga del día fue extrañado.

#IrAndando... o "el poder del amor"

#IrAndando… o “el poder del amor”

#Día-3

Me había prometido “no hacer nada”. Sentía que me lo debía, y me lo había ganado. Pero en menos de cinco minutos hice un plan. Tati me preguntó si quería acompañarla a hacer algo que estaba buscando hacer hace tiempo: ir a un encuentro de Agroecología Morón. Muertas de frío, tomamos notas convulsas sobre cómo hacer una crema de caléndula o un queso de semillas de girasol.

#Día4

Sigue la desintoxicación nuclear. La luna empieza a sonreir, ¿se ríe de mí? ¿De mi dolor? En la madrugada llegaran Venus y Júpiter al rescate. “El útero está frustrado”, dijo una vez un profesor a su auditorio. Siempre me refugio en la ciencia, y (casi) siempre me hace muy bien, como hoy. Una empanada de berenjenas cuenta como “algo nuevo”? Lo voy a meditar con la almohada…

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

Artículos Relacionados

2 Respuestas

  1. Magalí Vidoz (@caminomundos)

    ¡Ohhhhh! ¡Me encantó! Te sigo por aquí, me encantó me encantó me encantó. ¿Cómo estás haciendo la desintoxicación? A mí un día después de proponer el desafío se me dio vuelta la vida (va por privado porque no puedo contarlo por acá porque porque porque… jijiji). ¡Espero leerte más!

    Responder
    • Vito

      Ya el sólo sudar es un gran comienzo para desintoxicar. Le sumo un vasito de agua tibia con un toque de limón antes de NADA al levantarme, un vasito más pequeño de semillas de chía que dejo la noche anterior en agua de avena o leche (le agrego un poquitín de miel o cacao antes de tomarla a la mañana). Lo “nuclear” tuvo que ver con lo muy interior, orgánico y emocional. Te copio lo de suprimir azúcares y harinas blancas (me hago las galletitas integrales para picotear) y no endulzo las infusiones, o uso stevia (conseguí las hojitas orgánicas)… el fin de semana fue un desastre, por supuesto… NAMASTÉ! ॐ

      Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: