El Holi es el famoso festival de colores de India y desata algarabías y colorinches en la víspera de la luna llena de la primavera, que en el norte de India viene a ser en el mes de marzo, con algunas variaciones astrales cada año. Todo comienza con una hoguera que simboliza el triunfo del bien y el mal. Al día siguiente todos festejarán con colores y agua.

Nunca nos imaginamos que íbamos a coincidir con esta fecha y menos cuando nos enteramos que es una celebración típica del norte.

Holi India

Pero… ¿se festeja Holi en Madurai?

Nuestro vuelo se anunciaba a Madurai, una ciudad del estado de Tamil Nadú, al sur del país. Es una gran ciudad pequeña en India, con un aeropuerto muy poco relevante que de a poco va conociendo esto de recibir extranjeros desde que arriban vuelos de Colombo, Sri Lanka, desde donde llegamos nosotros.

Le preguntamos a varias personas desde que salimos de migraciones en el mismísimo aeropuerto, “Hay alguna celebración por Holi en la ciudad?”. Los gestos que recibimos en respuesta iban desde un “Lo qué?”, a un “No se celebra aquí”. Sin mayores detalles, ni siquiera por parte del muchacho de información turística.

Pero Zafar era nuestro man. Zafar nos recibió en un muy lindo hotel en nuestros primeros días en la ciudad. Fue un gran anfitrión que nos mostró la ciudad con orgullo y nos permitió compartir muy lindos momentos con su familia. Él fue nuestra llave para encontrar el Holi en Madurai. Nos contactó con un amigo de un amigo.

Sonu y Pranika nos pasan a buscar temprano, a las 9 ya están en la puerta. Vestidos con la peor ropa, esa es la consigna. A nosotros después de siete meses de viaje no nos cuesta nada cumplirla, ellos parecen estar demasiado bien. “Vamos a parecer unos giles”, teme Mariano. Pero no ( o sí, pero no por la ropa).

El Holi y la Chaya

Las similitudes entre el Holi y una Chaya son tantas que no sabría por dónde empezar. Pero esto de la ropa me da una punta. Para los riojanos, la ropa de la Chaya es una categoría especial. Viene después o al mismo momento de “para dormir”, y justo antes de “trapo”. Pero hay algunas que se transforman en cábala, o uno se encariña, o qué sé yo. Cuestión que ahí anda, la tradicional remera o pantalón chayero. Todos los chayeros tienen uno. Y quizás con Holi pase algo similar.

Como en la ciudad de Madurai ni es feriado, ni es una festividad especial, este evento sucede en un patio y allí llegaron varias familias. O mejor dicho varias parejas, porque los niños debían ir a clases, salvo algunos chiquitines y algunos grandulones picaros.

“Entre parejas es más decente, no hay solteros aquí”, nos explica Sonu para que nos quedemos “tranquilos”, sin que yo entienda nada. Si su hermano es soltero, tampoco lo invita a compartir la fiesta con el resto de la familia? No sé.

La música a todo volumen. Y aunque no entiendo la letra, hay una canción que se repite varias veces en la mañana, y enciende la locura y los bailes en todos. Repite varias veces “Holi Hai”, y todos bailan saltando en una pata (literal) y haciendo con los brazos el mismo gesto del “inflador” que usan los futbolistas para festejar un gol. Como los topamientos cuando suena “Carnaval en La Rioja” (a.k.a. La Chaya).

Los nenes con los nenes y las nenas con las nenas. Bailaban por separado. Las chicas haciendo ronda y dibujando firuletes con las manos. Los saris empapados pegados al cuerpo, y sonrisas cómplices entre ellas. A mí, ni pelota, salvo una o dos que cada tanto me integran al resto. Los varones con las panzas dibujadas por las remeras mojadas a los abrazos y manotazos entre ellos, y de vez en cuando agarrándome del brazo a mí.

Con los 40 grados de calor, los baldazos de agua o los manguerazos eran muy bienvenidos. Hasta que el niño maligno ataca con una bazuca de agua helada para hacer saltar a todos. Los colorinches son casi fluorescentes, al primer manotazo quedan bien marcados. Amarillo, verde, azul, violeta. En dos segundos entre el agua y el baile todo se mezcla a un rojizo amarronado único.

Hachis en Holi

Quebrando en 3…2…1…

Hay un mesón donde dos cocineros trabajan para la treintena de personas que festejan. Hacen snack típicos, papas fritas, maní frito, paneer y algunas verduras, todo en versión croqueta frita, con algunas salsas picantes para sopar. Las bebidas empiezan de a poco a tomar un papel protagónico. Una leche fresca especiada con cardamomo nos encandila el paladar. Las infaltables gaseosas y algunas cervezas se dejan ver, y un whisky se esconde tímido entre las sillas. De pronto aparece la cajita mágica. De ella van sacando unos sobrecitos chiquitos. Sólo los hombres. Pero me ofrecen a mí también. Tal vez las chicas ya lo tomaron y no me di cuenta. Es hachís. Una pequeña dosis de canabinoide que mezclan con la inocente lechita, “para relajarte” me dice Sonu. Yo no me siento estresada, así que lo rechazo categórica, nos insisten un poco más y se olvidan. Veremos ojos rojos hasta terminar la fiesta.

En el ir y venir del baile y los colores varias veces algunos de ellos intentan sacarme a bailar. Que es más bien un empujón o tirón del brazo para que quede en el centro de una ronda. En una oportunidad estoy sacando fotos y filmando y viene el tirón. Yo tiro de vuelta y digo “No” señalando la cámara. Quiero seguir sacando fotos y no quiero que se moje. El galán en cuestión ni atina a prestar atención a mi respuesta y me agarra más fuerte. Finalmente me escabullo y no pasa nada, pero presto más atención a cómo se comportan con sus mujeres luego. Aparentemente no está muy incorporado en el vocabulario femenino aquí decir “No”, especialmente porque los tipos no lo registran.

Sabíamos que esta fiesta se puede tornar un tanto descontrolada en los lugares que se celebra en la calle, a merced de desconocidos. Las drogas están fuertemente prohibidas en India, pero el Holi es una excepción hasta para la ley. Y es hasta ahora el único lugar donde hemos visto gente tomando bebidas alcohólicas, a excepción de algún turista en un restaurante. Como quien diría, el diablo anda suelto.

Todo termina pasado el mediodía. Al menos para nosotros y nuestros anfitriones. Casi dignamente enchastrados, hasta que llega alguien que nos dice “Una más, como despedida”, por detrás alguien me hace señas que lo rechace, pero es demasiado tarde. “Happy Holi” me dice mientras me acaricia las mejillas con una pintura roja. “Esa es la que no se sale” me dice Sonu, que a la vez me promete que el 90% de los colores se me irán hoy mismo.

La primera ducha incluye una crema de limpieza que guardé alguna vez en Corea y no volví a usar. Al cabo de cuatro días la promesa de Sonu se cumple y ya no hay colores en la piel. La ropa fue descartada en su mayoría, y solo las uñas me recordrán durante algunas semanas que llegué a India, e India me recibió con su Holi.

 

Info Útil

Cómo llegar a Madurai?

Nosotros llegamos desde Colombo (Sri Lanka) en un vuelo de SpiceJet. Madurai tiene varias estaciones de autobús en el centro de la ciudad y también podés llegar en tren.

 

Dónde alojarse?

urbanspice maduraiTe recomiendo el alojamiento de Zafar y su familia, Urban Spice Service Apartments. Está muy bien ubicado en un barrio tranquilo y cercano a las atracciones de la ciudad.

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Cuándo se festeja Holi en India?

En el próximo año, 2019, será entre el 20 y 21 de marzo. Como mencioné antes, es una fiesta típica del norte de India, pero donde estés averiguá y preguntá, hay muchas comunidades de gente del norte viviendo por todo el país.

 

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

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