Después de la extrema experiencia de estar en el filo del cráter del volcán Telica, viendo las grietas colmadas de lava… qué más hacer?? Pero estábamos a cinco mil kilómetros de casa y con sueños de horizontes y sonrisas, así que había que continuar viaje. A dónde? Era la duda que nos “atormentaba” (sí, cuando deja de preocuparse por el alquiler o el impuesto a las ganancias, la vida cambia). Mariano soñaba con llegar a la Antigua Guatemala, pero implicaba apretar el acelerador de nuestra alfombra mágica y no es el espíritu de este viaje. Pero era demasiado pronto para regresar a la liberal Panamá. Decidimos ir bajando pero lento y con las paradas que nos habíamos salteado.

En el Lago Nicaragua está la isla de Ometepe que carga con los volcanes Concepción y Maderas, que le dan un aspecto singular. Hacia allí fuimos. El ferry se llamaba “Che Guevara”, estábamos en el lugar adecuado! Una tranquila hora de navegación luego desembarcábamos en el puerto de Moyogalpa. Dimos varias vueltas, hasta que encontramos el Hostal Ibesa donde aparte de descansar a gusto también sacamos las bicis que al día siguiente nos llevaron de paseo por algunas atracciones.

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La primera parada fue la reserva Charco Verde donde hicimos una breve caminata por el bosque de manglares, entre lagunas de garzas, hasta la playa donde hicimos nuestro pic nic de almuerzo.

Una de mis mejores amigas, a quien voy a proteger mencionándola simplemente como “Oveja“, es fana de las leyendas y hasta me amenazó diciendo que sólo leerá aquellas entradas que cuenten alguna… como está empollando, le voy a dar con el gusto…

Misteriosa laguna de Charco Verde

Misteriosa laguna de Charco Verde

El Charco Verde guarda una pequeña leyenda. Dicen por ahí que “Chico Largo” hace las veces de intermediario del diablo y se aparece en las noches de luna llena a los ambiciosos y codiciosos seres que están dispuestos a entregar su alma a cambio de la prosperidad económica. El pacto es un contrato finito, con una fecha de vencimiento en la cual se paga la deuda con la vida, de lo contrario son convertidos en animales, particularmente ganado, que son los que habitan en la hacienda El Encanto, en Charco Verde. Para aquellos lectores más escépticos, agrego que hay testimonios que aseguran que hasta los carniceros identifican a los antiguos morosos en vacas que no dejan de penar hasta los últimos instantes en el matadero… Ojo con lo que comen por ahi…

El acalorado regreso de la reserva, entre los pequeños poblados de la isla, tuvo su recompensa en Punta Jesús María (jesus-ma?), un apéndice de la isla, sitio ideal para apreciar los volcanes que nos rodeaban, vivir el atardecer y jugar con el efecto del encuentro de las aguas.

En Punta Jesús-Ma

En Punta Jesús-Ma

Esto y encontrar el “enrrejadito de piña”, un equivalente nicaraguense de la pasta frola (con piña, claro), fue lo mas memorable de nuestro fugaz paso por la curiosa isla. De allí regresamos rumbo a otra costa, esta vez la del océano Pacífico.

San Juan del Sur es la playa más concurrida en el país por los visitantes extranjeros, en especial si son amantes del surf. No era nuestro caso, pero queríamos ver de qué se trataba. Como toda playa surfista no es la mejor para darse un chapuzón relajado en el mar. Viento y oleaje desafiantes nos mantenían en la arena y de ser posible cubiertos para que la arena no se sienta como mini proyectiles disparados en todo sentido. Una de esas tardes tuvimos un extraño episodio… se nos acercó una fotógrafa que nos invitó a participar de su producción, una publicidad de ojotas! Y ahí fue Mariano, tabla de surf bajo el brazo a ser víctima de sus disparos. Momento bizarro del que no tuvimos regalías ni mayores novedades… ni ojotas gratis 🙁 .

Moviendo "las cabezas"!

Moviendo “las cabezas”!

La modelo claramente no soy yo...

La modelo claramente no soy yo…

Más allá de la efímera fama, los atardeceres fueron indescriptibles…

Cae el sol de nuestro recorrido nicaragüense...

Cae el sol de nuestro recorrido nicaragüense…

En este concurrido rincón nicaraguense encontramos lo que parecía ser un lindo hostal hasta que tuvimos un desafortunado episodio a causa del extravío de las llaves… pero mejor recordar lo lindo, no? Javi es cordobés, escribe y fotografía de mil maravillas en Mandarinas al Sol. Habrán sido sólo algunas horas compartidas, pantallas mediante, pero bastaron para forjar una linda amistad, de esas que desde ya sabemos que van a trascender los caminos pasajeros.

Nicaragua se apagó tímidamente en nuestro itinerario, de a poco y casi sin querer. Llegamos con dudas y nos fuimos con algo de nostalgia y mucha curiosidad. Faltó animarse a cruzar a las regiones autónomas y ver la realidad del punto de vista caribeño. Siempre queda algo pendiente, no? Su gente, callada pero honesta, nos enamoró. Su geografía inédita nos conmovió. Nuestro paso por estos caminos, nos marcó.

7 Respuestas

  1. Marcos

    Nosotros también perdimos las llaves en San Juan del Sur! ese lugar es complicado parece, jajaj
    Y nos animamos al “punto de vista caribeño” (guiño guiño, la postal :D), esta semana estamos subiendo el post!
    Abrazo grande!

    Responder
    • Vito

      nuuuuu!!! jajaja genios! espero ese post!
      se van con la wh a Nueva Zelanda?? nosotros estamos meditando si nos tiramos a esa pileta ahora… haciendo cuentas mientras aún estamos en viaje… veremos…
      Abrazo!

      Responder
      • Marcos

        Están igual que nosotros cuando emprendimos la vuelta, viendo si sí o si no….y acá nos tienen, yéndonos otra vez….así que te imaginarás cuál es mi consejo jajaja
        Mucha suerte!!

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