“Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas”

Fragmento, Pasa y Olvida, Rubén Darío

En nuestro caprichoso itinerario nicaragüense, a León nos llevó su fama histórica y cultural. Cuna de la Revolución Sandinista y también de la Literaria, ya que vio crecer e inspiró a Rubén Darío, el “príncipe de las letras castellanas”.

Como toda la Nicaragua “cristiana“, está regada de iglesias antiquísimas. Su Catedral es Patrimonio Cultural de la Humanidad, la construcción fue planificada por un mulato y levantada por indios durante casi un siglo. Es la más antigua de su país y la más grande de Centroamérica. Destaca en su interior la tumba del poeta con un simbólico león llorando al pie de la estatua de San Pablo.

Catedral de León

Catedral de León

Leoncito llorando al Rúben

Leoncito llorando al Rúben

La Iglesia de la Recolección sin embargo es nuestra favorita. Contemporánea en construcción con la imponente Catedral, labrada en piedra y también bajo el sello barroco. Parece una ilusión a la luz del atardecer, bella y como con luz propia, muy fotogénica. 

Bellísima Iglesia de la Recolección

Bellísima Iglesia de la Recolección

El Museo de la Revolución es un salón en un viejo edificio que alguna vez fue Palacio de Justicia (entre otras cosas), y tomó el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN (pavada de nombre). Los recortes de diarios y fotocopias que visten sus paredes y mesas no son nada sin el entusiasta relato de alguno de los guías que nos hacen vivir la historia en carne propia.

Llamó mi atención como, una vez más, un movimiento revolucionario toma un ícono de la historia para encolumnarse detrás. Es que Sandino vivió y murió 40 años antes de la Revolución Sandinista. Estuvo menos de una década en lucha activa por los derechos de los campesinos y la definitiva independencia de su país de los intereses y manejos del imperio yanqui. Cayó abatido en una emboscada cuando iba a firmar un tratado de paz con el presidente de turno, en una escena que sólo me puedo imaginar como el asesinato de Sony en El Padrino.

La dictadura somocista se instaló durante 40 años, hasta que un grupo de jóvenes se organizó para ponerle fin. En el camino hacia esa revolución y una década antes del Cordobazo, estudiantes de la UNAN de León fueron fusilados en una esquina crítica, a pasos de la famosa Catedral, en medio de una protesta universitaria hasta ese momento, pacífica. Como toda ciudad universitaria con un pasado tan revoltoso, este hecho se recuerda y se defiende en la memoria colectiva constantemente.

Memoria en paredes

Memoria en paredes

En una sala contigua se exhiben cuadros y retratos de Sandino, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Fidel Castro, y hasta el propio Hugo Chávez. El patio tiene murales no menos revolucionarios. El edificio está medio destartalado, como detenido en el tiempo, lo que nos ayuda a situarnos en la historia. Desde el techo podemos observar los volcanes que vigilan la región y el paisaje urbano de esta ciudad de sangre caliente.

A pocas cuadras visitamos el Archivo Histórico y Museo Rubén Darío, en la hermosa casa colonial donde transcurrió su infancia y juventud, el desordenado recorrido del museo comienza y enfatiza la muerte del poeta. Luego paseamos entre sus varios amoríos, su influencia en el modernismo de la literatura hispanoamericana, mientras nos interrumpen fragmentos de su obra.

Galeria de la casa museo

Galeria de la casa museo

Las calles de León nos invitan a descubrirlas en profundidad incluso haciendo caso omiso al calor agobiante. Es que en cada pared hay un grito, los murales se superan unos a otros. La sociedad disfruta de su lugar a toda hora. Trabajando, vendiendo, estudiando, practicando deportes al aire libre. El almuerzo o la cena en los puestos callejeros o el mercado tienen otro sabor, compartido con el ocasional vecino de mesa, y espiando los pormenores de las cocineras.

Antes de irnos la ciudad se vistió de fiesta para la despedida… o de pura casualidad nos encontramos con un evento organizado por la municipalidad? En fin, había artesanías, comidas típicas, y un escenario con música. Lo insólito fue un concurso de perreo que convocó a las niñas que se contorneaban convulsivamente por el favor del aplausómetro popular. La gente nos puso a bailar a nosotros también pero por suerte en otros ritmos.

Perreo, perreo, perreo!

Perreo, perreo, perreo!

Una razón no menor para quedarnos casi una semana completa en esta cálida ciudad fue la estadía en uno de los mejores hostales que conocimos, La Tortuga Booluda. Vimos ese nombre en alguna publicidad y la curiosidad automáticamente nos obligó a conocerlo. Una vez allí fue imposible no quedarnos: patio arbolado, ventiladores individuales (en León como en todo Nicaragua, hace MUCHO calor), y… “free pancakes”! Quién se puede negar a empezar el día convidado de panqueques?? (sí, conseguimos lo más parecido al dulce de leche 😉 ).

Y tal vez si no hubiéramos estado en ese hostal el resto del viaje hubiera sido distinto… una compañera de dormitorio llegó una noche muy tarde, muy cansada y bastante sucia. Después de preguntarle de donde venía decidimos nuestro siguiente destino… no se lo pierdan, yo sé lo que les digo!

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3 Respuestas

  1. Raquel

    Hola! soy la vieja despistada, amigota de tu vieja, que poco y nada visita este maravilloso blog nada más porque SE OLVIDA!!! jajajaja!
    Como tu primera fan es tu propia madre, me recomendó especialmente el tema de Nicaragua, obvio, por el componente del relato sobre la lucha política y resistencia
    de los jóvenes. Demás está decir que me pareció encantador!
    A seguir con estas hermosas experiencias y gracias por compartirlas!
    Raquel, desde la ventosa Córdoba…porque estamos en Agosto.

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  2. Viagem Cult

    Hola Vito!! Recién volvimos de estar 3 días en León y gracias a tu post tuve muchas ganas de conocer el Museo de la Revolución y es tal cual como contás, si no fuera por los guías no tiene ningún sentido visitarlo. Me gustó mucho conocer un poco más de la dura historia de las guerras de Nicaragua y escuchar esos relatos desde la voz de un ex combatiente. Fue emocionante. Te dejo un abrazote!

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