Cosas del viaje… a Barquisimeto íbamos por un par de días y nos quedamos casi dos semanas. Y la razón fue LA GENTE, una muy buena razón.

Los primeros dos días los dedicamos a la misión de comprar el cuatro que Mariano tanto quería. Esas primeras 48 hs fueron en pleno centro barquisimetano. No hay forma que a alguien le guste la ciudad si se la pasa ahí. Durante el día es un loquero de gente y comerciantes de todo tipo, caos vehicular, música muy fuerte, y por la noche (que casi podríamos decir que empieza tipo 4.30 de la tarde!), una vez que empiezan a caer las persianas de los comercios, la ciudad se tiñe de una lúgubre oscuridad y desolación que nos obligaba a encerrarnos donde fuera que estuviéramos hospedados. Y ese no fue un punto menor, las primeras dos noches fueron en dos telos de mala muerte (el primero se ganó mi Medalla de Oro al Peor Lugar en el que dormí jamás). Una de las grandes falencias de Venezuela es que no hay hostales (casi no hay inversión alguna en turismo, más allá de la vida all inclusive de Margarita), la alternativa económica a los costosos hoteles son unos paraderos que se llaman posadas y no son otra cosa que telos (lugares que alquilan habitaciones por horas, y hacen un ‘precio especial’ por todo el día). Al menos tiene aire acondicionado… algunos, pero no ventanas!
Estábamos mochila a hombro, listos para ir a la playa, saliendo de uno de estos lugarcitos, cuando en la mismísima puerta nos interceptó Maga (nuestra amiga de Latinoamérica en Diálogo, que encontramos en Caracas). Estaba acompañada de Gerardo, el encargado de Relaciones Exteriores de la Alcaldía, y ahí mismo empezaron nuestros días como invitados diplomáticos. Conocimos las oficinas y tareas de la Alcaldía, y se nos fueron horas escuchando las maravillas del Poder Popular y el Sistema Socialista.
Los invitados diplomáticos!

Los invitados diplomáticos!

También nos metimos en el mundillo y sobre todo la agenda del IMCA (Instituto Municipal de Cultura y Arte), y nuestro segundo hogar fue el Museo de Barquisimeto, donde está instalada una  Arepera Venezolana, con nuestro almuerzo a tan sólo 7.5 bolívares.
Fue justamente sentados en el patio del IMCA, esperando vaya a saber qué, que un par de hombres se pusieron a armar un set de batería. Uno de ellos lo miró a Mariano que tenía su flamante cuatro en la mano y le habló. Automáticamente me hice la película que era un músico re copado que estaba por ensayar para algún show, que lo iba a invitar a tocar con ellos y terminaríamos todos en una gran fiesta. Para cuando desperté de mi delirio onírico el hombre nos había repartido unos folletitos sobre las bondades de una medicina ancestral y estaba hablando, sin nombrarlo, del hipotálamo. Más bien usaba el término “fuerza” que manipula los impulsos del hombre, desde despertarse a la mañana hasta producir la leche materna y cuanta función hormonal exista, pero con unos sinónimos llamativos. De las energías despedidas por esta “fuerza” y sus desequilibrios entre positivos y negativos, nos explicaba, deviene ni más ni menos que el cáncer (¿?) y para prevenirlo él tenía ese cóctel de hierbas ancestral. No estaba buscando clientes sino reclutarnos como vendedores con la promesa de una paga generosa y en dólares, y para lo que podíamos asistir a un taller que nos iba a dar el holograma de un mexicano (SIC). Como vió que no pegaba su idea pasó al plan B conocido como “el chip milagroso”. Según este personaje los celulares emanan energías potentísimas que pueden interferir con las de la ya mencionada fuerza y alterar el equilibrio de nuestro ser llevándonos a estados agónicos. “Ustedes tienen celulares…” dijo más en afirmación que preguntando. “No” le contestamos. (Su plan decaía). “Bueno -le dijo a Mariano- tome el mío y guárdelo un momento en el bolsillo (gran recuperación de la escena!). Ahora ponga las manos así (= dedos entrelazados, palmas hacia arriba, brazos estirados hacia abajo) y haga resistencia con toda su fuerza a mi presión”. Él presionó con su puño y una histriónica envidiable, y por supuesto por más fuerza que hizo Mariano, le logró separar las manos. Su hipótesis es que esa debilidad en Mariano se debía a la alteración de la fuerza a causa del celular. Yo tuve que preguntar si era tan inmediato el efecto que con sólo unos segundos después de meses sin tener un celular cerca ya estaba debilitando a mi amado (nuevo golpe a su plan), a lo que él me respondió casi con desesperanza que los efectos de un celular llegan hasta cientos de metros a la redonda (no sólo se vuelve a recuperar, sino que la humanidad está en peligro!). A continuación sacó un chip de su bolsillo y se lo pegó al celular (era como un sticker) y dijo que ese chip anulaba todos los efectos maléficos del celular y lo probaría en segundos. Volvió a darle el celular a Mariano quien lo guardó en el bolsillo, y nuevamente ejecutaron la irrefutable prueba de las manos. Esta vez el hombre casi que saltaba y se trepaba sobre las palmas de Maria sin que sus dedos se separaran siquiera! Asombroso! Ese producto sí estaba a la venta inmediata si lo necesitábamos. Ah y para los más escépticos que se preguntan que pasa con las otras millones de ondas de los celulares que tenemos alrededor… el chip también bloquea esas!!
Volviendo a la normalidad, nuestros amigos de cultura nos invitaron a diversas y muy interesantes actividades. Una película y posterior debate sobre el fascismo, donde escuchamos a jóvenes venezolanos con una audaz autocrítica a los matices fascistas de la Revolución Bolivariana, y la diferencia generacional en la mirada del significado y uso de las redes sociales y otros avances tecnológicos, vistas como ‘semillas del mal’ del Imperio por los más fundamentalistas. Una obra de teatro llamada “Las Morocotas Guaras No Están al Final del Crepúsculo”, donde profundizamos conocimientos sobre tradiciones y modismos de la región de Lara. Presenciamos un Tamunangue en una Radio Comunitaria (baile típico y cantos a San Antonio, en pago de alguna promesa, en este caso la reelección del Presidente Chávez!). Un paseo a Quibor y las Lomas de Cubiro, la mejor escapada que vimos de la caótica ciudad.
Juventud revolucionaria

Juventud revolucionaria

Tamunangue, cantar a San Antonio

Tamunangue, cantar a San Antonio

En las Lomas de Cubiro

En las Lomas de Cubiro

Cuando la cara no nos dio más para seguir viviendo del presupuesto municipal, y justo a tiempo, apareció Mariana desde Couchsurfing. Sorprendida ella de que alguien visitara la ciudad, y por tanto tiempo, y sorprendidos nosotros con su pronta respuesta. Pudimos huir del centro a Cabudare y comenzamos a conocer los lugares más pintorescos de las afueras de Barquisimeto.
La visión cambió completamente. Como era de suponer, una vez que el centro muere, los alrededores cobran vida. Nuestro favorito ahora es Santa Rosa, una pequeña localidad suburbana ya casi fundida en la gran ciudad, que conserva las características de la época colonial. Su plaza luce un Bolivar de pie y tiene como principal protagonista la Iglesia con la imagen de La Divina Pastora, que todos los 14 de enero sale acompañada de millones de fieles hacia la catedral de Barquismeto, recorriendo unos 7 km en una manifestación de fe multitudinaria sólo superada en número por la Virgen e la Guadalupe, en México.
Iglesia de Santa Rosa

Iglesia de Santa Rosa

 La Divina Pastora

La Divina Pastora

También hay un mirador para disfrutar de los famosos crepúsculos que dan fama a la zona y de la mejor forma: un panzaso en La Dulcería, donde encontré una prima venezolana de la Chocotorta! 😀
El city tour de los favoritos de Mariana continuó otra tarde por el Paseo del Cardenalito. Allí se encuentra una réplica de lo que habíamos visto a a entrada de Quibor, la Vasija Gigante, emblema de la cultura artesanal y alfarera de la zona. No sólo fue una gran guía turística, Mariana fue clave en dos puntos que quebraron un poco el destino de nuestro viaje: nos dijo dónde averiguar los mejores precios para: volar a Panamá (y lo hicimos cada día desde entonces…), y dónde encontraríamos la impresión de fotos más económica del país, con lo que nació nuestro imperio de las postales! Eternamente agradecidos a ella!! 😀
Réplica de la Vasija Gigante de Quibor, en el Paseo del Cardenalito

Réplica de la Vasija Gigante de Quibor, en el Paseo del Cardenalito

En la previa nos habían hablado maravillas de Barquisimeto como cuna cultural del país, artesanías, música, tradiciones y probamos un bocado de cada una!
Show, show, show, queremos show!

Show, show, show, queremos show!

Pudimos conocer varias caras de Barquisimeto y sus vecinos. Las ideas brillantes del Poder Popular y su poca efectividad en algunos lugares, como donde vive Mariana que hasta el suministro de agua corriente guarda una sorpresa cada día. No es fácil vivir en Venezuela, ni formarse una opinión… nos quedaban un par de meses más, llenos de matices para resolver el dilema. Pero por suerte empezamos a ver y vivir las dos caras de La Revolución desde adentro.

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

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4 Respuestas

  1. Betty Ortiz

    Hola Victoria y Mariano! estuvimos en Venezuela en enero del 2005… tambien nos tocó una guia de turismo que amablemente se ofreció para mostrarnos Coro en su dia libre… tambien nos guió (aunque pago) un taxista muy conocedor a las playas del este y por Caracas… lo mejor que tiene Venezuela son los venezolanos… según mi marido en algunos lugares se ponen pesados por lo que no hay que “evitar hacer contacto ocular”…jajajaj no conocimos Barquisimeto, linda excusa para volver… un abrazo

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  2. Mariana Soteldo

    Victoria hasta que al fin escribiste de mi querida ciudad que te atrapo por tanto tiempo!!! Me alegra saber que lo de las postales ya sea “un imperio” y que con mi idea hayan podido seguir viaje por Centroamerica (ahora me darán tips para mi próxima aventura). Mi casa sigue teniendo las puertas abiertas para ustedes…. Justamente ahorita hay otro viajero de Peru por aquí, vino el sábado solo por el fin de semana y aun sigue, ya que invitación tras invitación Barquisimeto también lo ha atrapado, pero a diferencia de ustedes, él esta hospedado en casa de mi abuela ya que ese finde yo estaba ocupada para llevarlo a casa y lo deje allá una noche y resulta que toda mi familia le ha hecho invitaciones y ya no fue a mi casa. Hoy va al estadio del Deportivo Lara que hay un juego de Copa de Libertadores con mi tio… Así que aún ostentan el título de los únicos viajeros que he hospedado en casa!!! Un beso grande…

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    • Vito

      Jajaja, que honor! Barquisimeto y su gente linda atrapa a los viajeros! Muchas gracias por todo a vos,te mandamos un beso grande, ojalá podamos volver y algún día también recibirte en Argentina 🙂

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  3. Notas con arena y sal II: Cayo Sombrero (me saco el mismo) | Con los pies por La Tierra

    […] Seguimos de paseo por el Caribe Sur?? Quién se negaría! La playas venezolanas son internacionalmente conocidas por la Isla Margarita, pero nosotros no nos caracterizamos mucho por ir con la corriente, salvo excepciones. Así que, aunque habíamos encontrado en Choroní un lugar ideal para tirarnos panza arriba en la arena, hicimos una ardua investigación para conocer otros destinos playeros. La mejor fuente sobre qué lugares visitar en un país es su propia gente. Así fue que preguntando y escuchando nos llegó el dato de un “imperdible”: el Parque Nacional Morrocoy. Quedaba bien en nuestro itinerario y hacia allí fuimos luego de conocer Barquisimeto. […]

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