Ponele que hablo de Madrid, ponele…

Cruzamos la Gran Vía en silencio, como el solemne acto lo imponía: habíamos adquirido dos bocadillos mixtos (españolismo para “sanguche de crudo y queso”), y teníamos en nuestro paladar nuevamente el exquisito sabor del jamón ibérico, el queso de verdad, y el pan. Nos tiramos al sol de la Plaza de España con otras dos viejas y añoradas pasiones: cervezas. Mariano y yo recién llegábamos de estar un mes inmersos en el islamita Marruecos.

La Cibeles, querrá salir a bailar??

 Pero el primer encuentro con Madrid se remonta a tres meses atrás, y para mí en casi iguales circunstancias, llegando de la India después de varios meses en Asia, ansiando un poco de occidentalismo. El reencuentro con los vicios y hábitos de nuestra cultura. En aquella oportunidad me encontré con mi mamá en un comodísimo hotel madrileño, ¿el viaje se había terminado?? Así lo sentía yo por momentos, la familiaridad de todo, y una vez más como el contexto hace a la percepción de las cosas.

Madre e hija en el Parque del Retiro

“En su puesto del Rastro…” no encontré soldaditos de lata… 🙁

La escena del primer párrafo es de este finde, y lo que más ansiaba reencontrar era el anonimato, después del asedio marroquí constante (paciencia, ya llegarán esas crónicas), la indiferencia del mundo occidental era esta vez festejada por mi core. Caminar por la calle sin llamar la atención, o sin significar una potencial ganancia. Aquí, como en todo Europa, tal vez también se dan cuenta que somos extranjeros, pero tienen claro que somos sudacas y valemos menos. Podemos pasear libremente como seres casi invisibles. Podemos ver la carta de un bar o restorán sin tener que quedarnos, ni lidiar con el mozo, sin mediar ninguna explicación!

 Estuve en total tres veces en Madrid durante este viaje. Las tres muy distintas…

 1-      LLEGANDO POR PRIMERA VEZ A EUROPA: No quería que se termine el episodio asiático, pero sí quería encontrarme con mi vieja, y acercarme al encuentro con Mariano. Estaba físicamente cansada y mentalmente exhausta. La presencia de mamá hizo que me relajara, me dejara llevar y no tomara ninguna decisión, todo me daba lo mismo! Ella ya había estadO en la ciudad, y de sus manos tuve las primeras nociones de Madrid y alrededores, cantando canciones de Sabina a cada paso (es inevitable!). La oportunidad rompió con una rutina turística previsible: Desfile de Orgullo Gay, con toda la fiesta, el color, y las locas, locas, locas!

Las namber guan del Desfile!!

Naciones Unidas…

Y luego, el festejo de La Roja, la selección de fútbol española, tricampeona.

La fiesta de La Roja, con el Bigotón!!

2-      COMIENZO DE LA LUNA DE MIEL: después de cuatro meses y medio me reencontré con Mariano. Empezamos a seguir conociéndonos, y viajando por donde alguna vez cada uno había soñado. Convivencia full time como si el viaje en sí no fuera aventura suficiente. Empezamos a planear los siguientes pasos, mientras visitábamos la ciudad, y entre picnics y tapas transcurrieron nuestros primeros días juntos.

en el Prado del amoooor!

3-      DESPEDIDA EUROPEA: Después de un mes en Marruecos volvimos a Madrid a modo de escala de 48 hs antes de volar a Venezuela. Con más cansancio que antes, no quedó mucha energía para nuevos paseos. Fuimos a nuestros viejos conocidos: tapas en Chueca, el Parque del Retiro, La Latina aunque tarde para El Rastro.

PLACER!!

Una forma rara de darles la bienvenida a los relatos españoles, estoy sentada en un rincón de Barajas, haciendo tiempo para mi check in, y persiguiendo la antojadiza señal del wi fi. Mariano se me adelantó y está en algún lugar a diez mil pies de altura. Un empleado del aeropuerto (uno solo) tiene muy buen humor esta mañana y canta mientras ayuda a los pasajeros. Varios habitantes transitorios en cada rincón de las terminales… Cada uno construya su propio vuelo, aunque sea en la imaginación, la mejor forma de volar ;).

Datos Útiles 😉

Alojamiento: entre 20 y 30€ por persona (como “barato”). El Guesthouse Babel en Chueca es muy bueno, pero hay algunos más baratos en la zona de la Plaza del Sol que no se anuncian en internet.

Transporte: fundamental comprar el boleto de 10 viajes en subte (metro) si la estadía es de dos días o más, sale más barato que el viaje simple. Hay una tarifa diferencial para entrar y/o salir del aeropuerto que es un dolor de… bolsillo, 3€ cada uno y cada viaje. Se lo puede agregar al boleto integral de 10 viajes al entrar y/o salir de las terminales.

Comida: entre 8 y 15€ por bocha para una salida de tapas. Muy buenos lugares por la Plaza del Sol o Chueca, buscar las tabernas bien españolas que son más “generosos” en las porciones. Básicos a consumir: patatas bravas, tortilla, tostones o tapas (pan con algo encima) de jamón ibérico, o algún pescado (salmón, bonito, etc…). Para el día, si no se puede cocinar en el hostel y el clima acompaña: picnic! Los almacenes se llaman “Alimentación” y proveen de todo lo necesario para unos buenos y suculentos sánguches (=bocadillos), 2 a 5€ TOTAL según los ingredientes. Cerveza: 1 a 1,3€ las latas de medio litro. En los bares la “caña” o cerveza tirada desde 1€.

Entreteniciencia: Museo Reina Sofía (obligatorio para ver el Garnica!) es gratis. Museo del Prado es gratarola las últimas dos horas de cada día, pero es muy grande y seguramente no se alcance a ver todo.

3 comentarios en “Ponele que hablo de Madrid, ponele…

  1. Es verdad que fué intenso…quienes los seguimos también lo sentimos, maravillosamente agobiante, pero…bueno…les viene ahora LO MEJOR.
    Les acompañamos siempre, la compu nunca me tuvo tan a su merced, les decimos GRACIAS por llevarnos de la mano, les mandamos un beso grande…Chevereee…!

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