Tanto que quería viajar por Asia y ya se terminó! 3 meses son poco, es lo primero que tengo para decir. Pero son muchísimo mejor que nada, es lo segundo.

Creo que nunca en la vida 3 meses fueron tan ricos en todo sentido. Y es que es una experiencia de todos los sentidos.

Repasando, mi recorrido fue Singapur (no es “Asia”!)-> Sumatra -> Malasia -> Tailandia -> Camboya -> India.

El gusto: gran experiencia. Soy fanática de la comida en general, así que estaba ansiosa por probar los sabores asiáticos en su lugar de origen, y no me equivocaba, fue una verdadera fiesta de sabores. La comida mas rica por escándalo me pareció la tailandesa, pero en gran parte porque no es muy picante, o interpretan mejor el “not spicy”. Pequeños y simples platos, o comidas elaboradas, todo me interesó al punto tal de hacer un curso de cocina en Chiang Mai. Ya estoy extrañando los puestos callejeros de frutas frescas y la licuadora siempre lista para un “shake”. Mango y coco, mis adicciones!

Pad-thai (fideos revueltos, con vegetales y mani por encima, opcionales: huevo y pollo), en este caso en su versión “te como algo mientras espero un tren”

La vista: no fui a las playas de Tailandia, como siempre yo dando la nota y haciendo la contra, pero es que era tanta la gente que iba con motivo de la famosa “Full Moon Party” (fiesta que se hace todos los meses para luna llena) que me desalentó. Estuve en las playas del noreste malayo, las Islas Perhentian, y luego también en Camboya. Sumando a los días en Fiji, creo que la dosis de paraíso está cubierta, no? Saliendo de la vista playera, las montañas del norte tailandés y la selva, tanto ahí como en Malasia, me encantaron.

La selva malaya en el Parque Taman Negara

El oído: los idiomas, así como las caras nos parecen iguales, suenan parecido. Pero entre ellos no se pueden entender de una frontera a otra. Salvo Malasia e Indonesia, se escribe con símbolos. Como mucho se llega a comprender algunas palabritas de uso frecuente en la cartelería como “hs”, “min”, y la moneda de turno. Pero hay otra forma de comunicación que penetra desde los oídos hasta lo más profundo del cerebro: la bocina. Tal vez tengan algún tipo de código interno que no logré descifrar, pero no hay un minuto de silencio, es bocinazo para todo, para pasar, o frenar, muchas veces ni siquiera pude distinguir a qué se le tocaba bocina! India y Sumatra fueron los lugares mas contaminados con esta plaga.

El extraño caso del Tuk Tuk driver que no toca bocina…

El olfato: Asia no es para cualquiera. Acá también se ven afectados la vista y el tacto. Hay que adaptarse hasta para seguir los impulsos de la naturaleza, y entonces ir al baño puede ser una gran aventura. Luego de pasar por algunas letrinas se entiende porqué a veces le decimos “trono” al inodoro… Nobleza obliga y tengo que decir que me sorprendió en la mayoría de los casos, la comodidad e higiene de este sistema “agachaíto”. En mi caso no soy la típica fan del bidet sino más bien del papel y éste en el lejano oriente no es habitual en este ritual tan íntimo. El elemento bidet no está pero sí el concepto: hay una manguerita al lado de cada letrina dispuesta para tal fin. Pero la globalización no es sólo cuestión de wi fi y dólares, también llega a las necesidades fisiológicas y hay muchos mas baños “occidentales” de los que me esperaba, y no son menos curiosos. No me perdono olvidarme de sacar la foto al cartel que desaconseja subirse al inodoro para usarlo en la posición de letrina, pero lo compenso con esta imagen del inodoro inteligente que me recibió en un baño de un Shopping de Bangkok. Especialmente dedicada a mis hermanos y primos, y todo fanático de los Simpson que esté leyendo, faltaba el agua danzante de colores y (espero) la transmisión en vivo de los hechos.

Inodoro Inteligente en Bangkok…

La poca higiene es un prejuicio personal felizmente destrozado por la realidad. Si bien se genera mucha basura, para tratarse de culturas de cocinar y comer en la calle, podría ser mucho peor. No hay palomas, pero en India hay cuervos, tétrico! Y he visto ratas del tamaño de un perro, a las que los pobres y desnutridos gatos ni se les animan. Vi muy pocos perros callejeros, razón por la cual me abstuve de comer carne en mis tres meses por ese continente ;).

La gente es muy limpia, y/o la genética obra maravillas, pero es envidiable como con los 40 grados de promedio de la región en la época que fui, ni uno sólo de los lugareños estaba sudando, mientras nosotros nos derretíamos. Si hay olor a chivo, fijarse atentamente porque un gringo está muy cerca, y en mi análisis a ojo, en un 87% de los casos dicho ser proviene del Reino Unido.

Si hablamos de limpieza, la tenemos que olvidar para poder caminar por India. Allí baño y vía pública se mezclan en cada rincón, y se ve y huele a la gente descargando sus “desechos” por todos lados (otro salmo simpsoniano: “Aquí huele a heces… y no sólo a heces de mono”).

Baño público en India… no siempre es tan “privado”

El tacto: la piel padece dos ataques casi constantes, el sol y los mosquitos. A ninguno de los dos hay que darle ni un mínimo de confianza porque te destruyen. Protector solar, ropa que cubra los hombros y la espalda (los peores lugares para quemarse como mochilero, o como persona que le gusta dormir acostado), algo para cubrir la cabeza, ir por la sombra (si la encuentran…), tomar mucho mucho líquido y entrarle a las frutas sin reparos, son los consejos que nunca está de más recordar.

En cuanto a los mosquitos… repelente como el lavado de dientes, al levantarse, al salir y antes de acostarse (esto último en teoría no se hace, pero…). Muchos de los hospedajes tienen redes mosquiteras, que aún teniendo algún agujerito son fundamentales, pero tienen un efecto secundario asfixiante y de atajar el ventilador que es penoso… Pero no se discute, se usa! Los más hambrientos y feroces fueron los camboyanos, tuve que recurrir al repelente mas tóxico del mercado, 95% deet, y no se me acercaba nada! Muy importante recordar lavarse bien las manos inmediatamente después de colocarlo. Y fueron tan pero tan molestos que también me compré uno de esos aparatitos que se enchufan y calientan una pastilla… No sé, pero hice todo lo que pude. Es desesperante como muerden esos bichos y después pican que te volvés loca!

Sexto sentido, el presupuesto! Los precios son inmejorables, hasta para nosotros los argentinos! Salvo el pasaje, claro, que nos sale un huevo, pero por lo demás es mucho mas conveniente que vacacionar en la Costa Atlántica o el NOA. India fue el más barato y Tailandia en un cómodo 2do puesto. Por aquí pueden encontrar detalles para hacerse una idea de presupuesto si están pensando en viajar.

Un desafío a todos los sentidos: India. El lugar culturalmente más extremo. Lejos de aquella amabilidad y hospitalidad malaya, me pareció casi hostil, en especial si se trata de una mujer viajando sola. De todos modos no me pasó NADA (toco madera). Había escuchado historias terroríficas antes de llegar, pero por suerte a mi nadie me robó, ni siquiera me enfermé (soy la única persona que conozco que fue a India y no se enfermó)!

El favorito”, la pregunta más difícil, pero que rápidamente respondo con: Malasia. Fue el más relajado y donde más amistades locales hice. Su gente me pareció sumamente amable y por sobretodo, desinteresada. Me invitaron a comer, a dormir, me llevaron de aquí para allá, con el genuino sentido de ayudar y real interés en saber de mi y no en lo que puedo gastar.

Atardecer en una playa camboyana

Se abre la cabeza, se conocen otras religiones, otros hábitos que son tan ordinarios para la gente como extraños para nosotros. Se flexibilizan preconceptos sobre prácticamente todo, porque todo lo que sabemos y hacemos es desafiado. Nuevos sabores y sonidos se hacen rutinarios… Ahhhh, volver a la civilización no va a estar nada mal, pero que ganas de volver a Asia!!!

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

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2 Respuestas

  1. Ruben

    Es emocionante leer cada uno des tus post, muchas gracias por trasmitir estas vivencias de forma maravillosa. Felicitaciones.
    Ruben Seppi

    Responder
  2. Tía Pety

    Despuésde varios meses he vuelto a tu blog, a raíz del viaje de Lorena y de un amigo francés, Michel ybsu esposa María Rosa, que estuvieron y están por allí. Me encantó que cambiaste el aspecto del blog y por supuesto, reeleo lo que escribes, con placer y mucho deleite!! Te abrazo mi querida Vito, tienes un don maravilloso para hacer que rus historias nos lleven al lugar mismo y vivirlo como una experiencia propia. Dios quiera que como dueñas puedan volver!! Será otro gran sueño hecho realidad
    Tía Pety

    Responder

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