No sé si concentrarme y tratar de hacer una “guía de viaje” con los mejores consejos que pueda extraer de mi experiencia o pedir perdón y permiso y simplemente hacer catarsis!

En estos meses viajando conocí gente que se maravillaba tanto como yo ante la sola mención de que iba a viajar a India. También conocí gente que estuvo en India y se dividen en dos grandes grupos: los que la aman y los que la odian. No hay términos medios. No hay grises. Qué podía generar tanta polaridad de opinión??

Llegué a Calcuta en un vuelo desde Bangkok, fue la opción más barata que encontré un mes y medio antes cuando acepté la realidad de que cada lugar me gustaba tanto y estaba viajando lo más lento posible. La idea original de recorrer Nepal y llegar desde allí  a India era imposible. Bangkok – Calcuta por Air Asia es lo más barato de la región. Ya en la espera de abordar en el aeropuerto el destino me empezaba a llegar antes que yo a él. El fenotipo de la gente comenzaba a cambiar lentamente. Me iba despidiendo del típico asiático amarillento y sonriente para reemplazarlo por rostros mas redondeados y morenos. Las miles de sonrisas, incluyendo la mía, se disolverían por un tiempo.

Calcuta, el último lugar donde todavía se permite el “transporte de tracción a sangre (humana)”

Por primera vez en el viaje empecé a sentirme ajena a mi entorno. Ya en tierra india, en el aeropuerto de Calcuta, conocí a un hippie (se dice “jipi”…) británico que también pisaba la ciudad por primera vez. Siendo el mediodía no había ninguna razón para gastar más dinero de la cuenta en un taxi, y esperamos juntos el bondi a la ciudad. El bus local que opera el recorrido por supuesto es “especial”, lindo, limpio, con aire acondicionado. Así recorrí los primeros kilómetros en este país que hace tantos años representaba una gran fantasía para mi. Desde la comodidad y frescura del asiento del cole, lo que sucedía  del otro lado de la ventana fue como el puente entre las imágenes que vi por TV y lo que viviría en los siguientes días. Como luego coincidimos con otros extranjeros, a India hay que llegar “de a poco”. Yo estuve sólo 10 días, esa no es forma de visitarla, creo que ese es tal vez el tiempo necesario para adaptarse a este mundo tan particular…

El regreso del arte callejero!

El objetivo de ese primer mini viaje era llegar a Sudder St, la zona de los turistas en Calcuta, y donde esperabamos encontrar más opciones de alojamiento. Vi muy pocos turistas, más allá de que los locales son demasiados: Calcuta tiene mas de 16 millones de habitantes! Los hospedajes que vimos eran uno peor que el otro, con algunos hoteles en el medio fuera de presupuesto. Con el agravante de que un lugareño nos perseguía intentando llevarnos a los lugares de donde él podía tener alguna comisión. Mi ocasional compañero se quedó en alguna pocilga, más por cansado que por convencido, y yo me fui a buscar un cyber (que no abundan) para contactar alguno de los lugares que había visto en internet. “Crazy Wanderers” me sorprendió en Trip advisor por tener 100% de revisiones “excelentes”. Un amable señor Rupak me atendió al teléfono y me dio las indicaciones para llegar a su lugar, a pesar de lo cual me llevó mas de una hora encontrar. En ese camino me empecé a hacer amiga del metro y el bus local, dos aliados fundamentales.

Instintiva y correctamente me adentré en una callejuela que tenía curvas caprichosas, un hombre me vió con la mochila y simplemente me señaló en cual cortada debía meterme. Y así encontré una casa de dos pisos, muchos colores y al famoso señor Rupak haciendo reverencias por haber encontrado su lugar por mi cuenta.

Si este viaje sirve mucho (muchísimo) para conocerme a mí misma, sirve tanto o más para conocer a la gente. El señor Rupak terminó siendo un extraño personaje del que todavía, y quizás nunca sepa qué pienso realmente.

Me mostró el lugar, realmente superior en calidad, limpieza y espesor de colchones (!) de los que había visto en Sudder St, y el precio increiblemente inferior (150 rupias/noche, menos de la mitad que en el centro). Nos sentamos en su living y empezó su presentación en un ultra fluido inglés, mirando un punto fijo en la mesa que tenía enfrente y moviendo las manos casi espásticamente. “Se puso el casette” digamos. Ya esa es una característica que mucho no me gusta, hablaba rápido, se notaba que nada lo decía por primera vez, no se lo puede interrumpir en su discurso, pero es una regla unidireccional, él interrumpe sin reparos.

El post en torno a esto sería interminable y extenderme en esto creo que no es productivo, pero tiene que se útil: el lugar es limpio, barato y muy cómodo, pero el ambiente que genera este tipo no tanto. Una española coincidió conmigo por suerte hospedándose, y a ella también varias cosas le parecieron extrañas, sobre todo en relación a mi viaje. Como siempre, de entrada deposité 100% mi confianza en este desconocido, es mi forma de ser y hasta ahora sólo había tenido buenas experiencias. Él me dijo que dejara la organización de mis pasajes de tren en sus manos, pero los días pasaron y yo no tenía novedades, hasta que le insistí. Él se reunió con otras dos personas que llegaron a la casa y hablaron de algo que en teoría era mi viaje, incomprobable, los tipos se fueron y él me dijo que no había lugar en los trenes de los próximos días. La explicación era que es la época en que la mayoría de los locales viaja por el país. Pero aún siendo los millones que son, las clases mas altas del tren son muy caras para ellos, y hay plazas reservadas para extranjeros, así que en el peor de los casos pagando un poco más, algo tenía que haber. Le dije que iba a ir yo misma a la estación (después de ver en la página cleartrip.com que sí había lugares disponibles…) y él se ofendió profundamente por mi falta de confianza y a partir de ese momento actuó de manera muy inmadura y poco profesional. También tuvo una reacción similar luego de que me negué a una sesión de “limpieza espiritual” que implicaba demasiado contacto físico para ser espiritual. Así que en síntesis diría que no lo recomiendo a una mujer sola o al menos no como primera experiencia en India.

Antes de que se desatara este berrinche fuimos a un paseo por la ciudad que disfrutamos mucho. Tiene sus defectos, pero el conocimiento del país, su cultura y en especial la ciudad, es impresionante. Nos llevó a un gran mercado de libros, a la tienda “Paramount“, una cafetería famosa por unos extraños licuados, y para el almuerzo “Coffe Shop“, que parecía un típico cafetín porteño si no fuera por las extrañas pinturas de las paredes, los extraños sombreros de los mozos, el extraño menú…

El tradicional “Coffe Shop”

Después llegó la hora de la religión, visitamos unos centros de meditación y un complejo de “Templos de Vidrio”, técnicamente de azulejos, pero algo de vidrio hay.

Antes de ir a la estación, con la española, ya solas porque Rupak seguía ofendido, hicimos un recorrido mas “oficial” por los sitios turísticos de Calcuta. La primera parada fue la Iglesia de San Pablo, hermosa, pulcra, y ultra cristiana, tenía esa mañana un  recital de un coro de niños. Cantaban sobre una pista, una canción en inglés muy alegre y poco original en la temática, pero lo más cómico fue que al finalizar la pista grabada continuó y lo siguiente era… la música de “Misión Imposible“!

La Iglesia de St Paul

Otra parada obligatoria en el city tour es el “Victoria Memorial“, otro legado inglés. Un parque inmenso, verde, prolijo, limpio que poco tiene que ver con la ciudad y el país que lo rodea. En el medio un gigante edificio de mármol con una flor de estatua de la Reina homenajeada delante. La entrada para los extranjeros es de 150 rupias y permite acceder a un museo sobre la historia del diseño y construcción del lugar, pero tambien, y más interesante, sobre la historia de India y sus progresos en el tiempo, tanto bajo el régimen de la colonia como desde su independencia.

“Victoria Memorial”

Cuando terminamos este recorrido, me dispuse a concretar lo de los pasajes del tren. Me tomé el metro y bajé en la estación Esplanada, desde ahí Rupak, con mas de 10 años de experiencia en turismo me dijo que tomara “cualquier bus“. Gran indicación. Le pregunté a la primera persona que vi, y me dijo que no necesitaba ir a la estación sino a una Central de Reservas (Booking Center) de Indian Railways que tenía muy cerca de allí. Me indicó como ir pero no llegué. Volví a preguntar y nadie parecía saber de tal central así que me volvieron a mandar a la estación, los que me contestaban, porque los indios son muy particulares en el trato con las mujeres, con los turistas, y con las que reunimos ambas cualidades. Caminaba buscando la parada del bus cuando veo el bendito cartel en mis narices… “Indian Railways“. Era como la Tierra Prometida a esta altura! Hay que buscar la entrada para la Oficina de Extranjeros (Foreing Counter). Cuando la encontré por supuesto me encontré con otros extranjeros. Así conocí a Elisa, una irlandesa de 40 y pico que estaba en Calcuta trabajando para una ONG dedicada a la Protección de los Niños. Tuve la inmensa suerte de que ella tenía los mismo planes y tiempos que yo, así que organizamos el viaje juntas y compramos los boletos sin mayores inconvenientes… O casi, yo me había olvidado mi pasaporte, requisito fundamental para comprar los boletos de tren, por lo que tuvimos que esperar un día más para huir de la ciudad.

Como bonus track, antes de irme fui a conocer la Casa de la Madre Teresa. Ahora es un convento, ultra sencillo y humilde al igual que la tumba de la Madre, que descansa en una silenciosa habitación a pasistos de la bulliciosa Calcuta.

Casa de la Madre Teresa

India toda es un shock. Calcuta es una buena muestra de los contrastes y las sopresas que te esperan a cada paso.

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

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6 Respuestas

  1. Betty

    Vito… me admira tu percepción, tenés 10 sentidos… me estás enseñando muchas cosas en eso de “conocerte mas”… besos y abrazos

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  2. Kiki Eme Ese

    Mirando las cosas desde una perspectiva egoista (o sea: No creo que vaya a tener oportunidad de usar tu “guia de viaje” por la India, salvo en modo virtual) … yo te perdono y te doy permiso … ¡¡ hacé toda la catarsis que quieras !!

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  3. kriss

    Qué casualidad haber encontrado esto! Conocí a Rupak por Couchsurfing hace algo más de un año, yo viajaba en febrero de este año a mumbai y goa para tres meses. Estaba empeñado en que fuese a Calcula y además en las fechas en que a él le convenía. Me alegro de no haberlo hecho ya que me ví en peligro. A una chica de 20 años quizás la hubiese podido manejar, pero no a mí. Tengo muchas historias que contar, por ejemplo, manipulaciones sexuales con objeto de utilizar las energías para ciertos rituales. No me parece justo poner más detalles en público.

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    • Vito

      Gracias por tu aporte! Como decís tal vez a chicas más jóvenes o personalidades más débiles les puede ir mal… hay que estar seguro de uno mismo y cuando la intuición lo dice, alejarse de situaciones así.
      Saludos!!

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      • kriss

        Mi personalidad es bastante vulnerable ya que voy con el corazón en la mano y soy muy sincera. Pero he tenido tantas experiencias negativas que me han causado problemas, que sólo por prudencia me hacen frenar el meterme en más líos. Lo que esconde es bastante feo, pero creo que ya le está empezando a rebotar. Ya le dije bien claro, no hay tal cosa llamada karma pero cuidado con las consecuencias que te traerán tus actos. No se puede ir de predicador, gurú espiritual y sabelotodo cuando no se es una persona.ética y que juega con las energías para hacer magia tántrica y manipular a los demás. Y sí, gran parte de su comportamiento viene de la inmadurez, falta de humildad, actitud de victimismo y de la represión sexual que sufre India.

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