Caminando por la isla luego de nuestro paseo en bici, el celu de Lohini sonó. Un mensaje de su padre nos avisaba que había habido un terremoto en la isla. Angelika prendió su celular, apagado todo el día, y recibió más mensajes y llamadas perdidas. Les preguntamos a unas señoras del lugar, y con la mayor parsimonia nos contaron que había sido del otro lado de la isla, muy fuerte, y tal vez un tsunami…! Pero ni en el gran tsunami de 2004 habían tenido problemas, así que estaban muy tranca. Las chicas contestaban los mensajes, y nos empezamos a sentir mal por no haber sabido antes, hacia más de seis horas que había sucedido y las familias y amigos estaba preocupados por nosotras. Tuve la suerte de que fue en la noche de Argentina, así que para cuando volví al hostel a comunicar que estaba bien, recién se estaban enterando.
Fue muy loco que durante el día paseando, descubriendo este paisaje, no hice más que pensar en como habría sido en el 2004. Recuerdo haber visto las noticias al respecto, y el dato de que los animales corrieron unos minutos antes hacia las montañas, pero más 200 mil personas murieron… No me podía imaginar la magnitud de algo semejante en está tierra que se ve tan tranquila. Claro que no sabía que entonces tampoco había pasado nada aquí.
El humor nos cambió totalmente. Nos preocupamos mucho por los preocupados en casa más que nada, si bien nos sentíamos muy seguras, pero creo que el miedo fue inevitable.

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Al alcanzar las noticias nos enteramos los detalles, magnitud más de 8, ya eran dos las réplicas posteriores y con similar magnitud y había alerta de tsunami en toda la zona. El epicentro fue muy cercano al de 2004, 33 km de profundidad y a más 400 km al oeste de Aceh, una ciudad al norte de Sumatra, que casualmente es donde queríamos ir a pasar días de playa… Eso también nos shoqueó un poco. Pensamos en lo complicado que había sido llegar aquí, y Lohini más de una vez dijo “el universo no quiere que vayamos a Indonesia”, queríamos ir a la costa oeste, queríamos playa, habíamos visto vuelos a Aceh… Señales? Fue casi una casualidad estar en el medio del Lago Toba en este día… Creer o reventar. Por suerte, más allá que nosotras estábamos bien, según las noticias no hubo daños ni víctimas.

Después nos dimos cuenta que esa tarde, nuestra primera zambullida en el lago, el agua estaba bastante revoloteada. Si fuera mar, sería “picado” el término, pero es un lago. No me llamó la atención porque era mi primera vez en un lago, y pensé que yo estaba muy cansada de la bici. Pero los demás días el lago fue una pileta, sin media ola… Quizás nadamos durante alguna de las réplicas?

Desde Argentina los mensajes que me empezaron a llegar fueron de lo más variados. Los que se alegraban que estemos bien y no nos hayamos dado cuenta, los que me pedían que me fuera de aquí ahora y de cualquier forma, los que bromeaban al respecto.

Lo cierto es que nos quedamos aquí, justo esa mañana habíamos decidido que no íbamos a buscar la forma de llegar a la costa porque era perder mucho tiempo viajando, y preferimos disfrutar a pleno de un sólo lugar en vez de ir saltando todos los días. Además imaginamos que los aeropuertos debían haber sido lugares caóticos llenos de turistas alterados tratando de salir. No sabemos si eso fue así, pero nos gustaba la tranquilidad con que la gente se tomaba la noticia y eso nos hacía sentir seguras.

Algunas horas después la alarma de tsunami se dio de baja, y no volvimos a escuchar al respecto.
Quería experiencias de viaje, no?

Sobre El Autor

Soy Vito. De raíz riojana y treinta y pico de años. Viví también en Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires. Viajé por Nueva Zelanda, Cuba, Italia, Bolivia y otra veintena de países más. Pediatra de vocación y formación, y en los ratos que me hago entre el trabajo “serio” trato de aprender algo nuevo (tejer, cocinar, fotografiar, hablar otros idiomas, lo que sea). Amante del yoga (a.k.a. “profesora”), curiosa ayurvédica. Estudio y trabajo con la salud y la enfermedad, pero a mí lo único que me curó fue viajar. Una vez sentí que era hora de poner los pies en la tierra… y lo tomé demasiado literal, quizás.

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