Wanaka, un descanso en un pequeño paraíso

El lago Wanaka tiene una longitud de cuarenta y pico de km, menos de veinte de ancho, y llega a una profundidad de 300 metros. Hay un pueblo a su vera que es una belleza. Es un pueblo de verdad por lo que acá es casi una ciudad. Un parque costanero y algunos senderos que dejan descubrir hermosas vistas. Ya desde el hostel se  ven las montañas y algunas cumbres nevadas. Me tocó un clima inmejorable, sol, calorcito, ideal para relajarse y pasarse la mañana sentada a pasitos del lago escribiendo, que es lo que hago esta mañana.


Llegué pasado el mediodía, y rápidamente ubiqué mi hostel. Había reservado por la página de Naked dos noches en un Base, una cadena de hostels buenos, pero con la particularidad que es el que usa Kiwi Experience, una empresa de turismo que se caracteriza por ser “el tour de la joda”, o sea, muchos jóvenes con muchas ganas de emborracharse y despelotar. Llegué justo al mismo momento que uno de esos bulliciosos grupos, qué felicidad!
Tardé casi una hora en poder hacer el check in, esperé sabiamente que los atendieran a todos, y así conseguí que no me metieran en una de sus habitaciones. Así que aterricé en una de viajeros “normales”, y pude tener una estadía tranquila.
Ahí conocí a Mauricio de Colombia, con visa de estudio hace seis meses que anda por acá y pronto se va Australia. Tiene el triste mérito de ser el único mochilero al que conozco que han robado, una noche de joda en Wellington, lo durmieron de una piña y le robaron la mochila de mano con la compu, cámara de fotos, ipod… Un garrón. Y conocimos a Leila y Vale, dos marplatenses que junto con otras dos amigas más hace casi un año que están trabajando y viajando por aquí, se enamoraron de Wanaka, y pasan aquí todo el tiempo que pueden.


El pueblo es hermoso realmente, así que entiendo el encanto de las chicas por el lugar. Hice una caminata de unos 6km por el costado del río, cruzando turistas y locales por igual, caminado, corriendo, andando en bici. Un lugar perfecto para disfrutar del ejercicio al aire libre, por eso lamenté terriblemente hace un rato, a horas de irme cuando vi que había un mini maratón de 10 km. A medida que la gente llegaba a la meta se cruzaban a darse un chapuzón en el lago.
El resto del tiempo aquí lo aproveché para terminar de organizar mis últimos día neozelandeses y los primeros asiáticos, con mucha ansiedad!

 

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