Mi taza de té favorita

Veo Veo: ¡una taza de té!

La primera vez que vi a Epy fue cuando asomó su sonrisa por la ventanilla de su puesto en la informal terminal de Jerantut, en el centro de Malasia. Me preguntó a dónde necesitaba ir, y yo instintivamente confié en él.

Durante todo ese día, desde la salida de Melaka, muchos de los que se me habían acercado con esa pregunta, especialmente estando en estaciones de buses, intentaban sacar alguna comisión de mi viaje y fue un duro y agotador trabajo sacármelos de encima. Pero Epy quería ayudarme genuinamente, como otra muchísima gente que conocí en Malasia, una de las sociedades más amables que me tocó conocer.

Le expliqué que mi objetivo era llegar a la selva del Taman Negara. La empresa para la que él trabaja no realiza ese recorrido, pero de todos modos sabía los horarios y me dijo que ya era tarde para el último servicio desde la ciudad. También me indicó con quién debía confirmar su data y arreglar mi viaje para el siguiente día.

Pasé la noche en un hospedaje cercano y económico que encontré y por la mañana pude hacer el último tramo que me separaba de las puertas de la jungla malaya. Me despedí de Epy agradecida, le comenté que esperaba que durante ese día se me sumara una amiga francesa y que juntas regresaríamos a Jerantut una vez terminada la aventura. Él se lamentó que no me quedara más tiempo y me aseguró que su ciudad también tenía sitios dignos de ser conocidos y que él con gusto me llevaría a conocerlos. Apenas me bajé del bus en Kuala Tahan divisé bajo un toldo rojo lo que buscaba: un puesto de té y panqueques. La mejor forma de empezar el día o darse un gustito a cualquier hora en varios países asiáticos, es sentarse a disfrutar un té tarik, té negro con leche condensada que se sirve tirado, con un roti canai (panqueque con miel). 

Mi taza de té favorita

Mi taza de té favorita

Después de merodear unos días por la selva, paseando por puentes colgantes, saltando hormigas gigantes y esquivando sanguijuelas, regresé a Jerantut, esta vez con Lohini, mi amiga francesa. Nuestro siguiente destino eran las Islas Perhentian. Epy nos vio llegar y una vez más me dio toda la información necesaria. Debíamos tomar el tren de las 2 de la madrugada hacia Kota Barhu.

La oportunidad era inmejorable. Descansamos en la oficina de Epy, disfrutando del aire acondicionado, y cuando llegó su horario de salida nos invitó a hacer un paseo con él. Acepté inmediatamente y encantada, ante la mirada entre asombrada y temerosa de la parisina quien no tuvo tiempo de transmitirme sus reservas con respecto a subirnos al auto de un extraño para que nos lleve donde él quisiera. Me preguntó “¿Irías con él si estuvieras sola?!!”, “Claro que sí” le respondí. La confianza es un instinto, inexplicable.

El DVD del automóvil sonaba con uno de los tantos melodramáticos karaokes de la música local, mientras paseábamos por campos cercanos hasta llegar a la cascada, no tan alta como caudalosa. Es uno de los lugares favoritos de Epy y no quería que nos fuéramos de su país sin visitarlo. Se acercaban las 7 de la tarde y él, como muchos malayos es musulmán, por lo que debíamos llegar a su casa a tiempo para su oración. Allí conocimos a su madre, una mujer encantadora y muy curiosa de las viajeras que la visitaban. Ella aprovecha los fines de semana y fiestas locales para vender su especialidad, Satay de pollo, que nos dio de probar y compartió algunos secretos de su receta, pero esa es otra historia.

Cena de despedida, con Epy y Lohini

Cena de despedida, con Epy y Lohini

Todavía faltaban varias horas para nuestro tren. Epy nos llevó a conocer un poco más de la ciudad, lo acompañamos a su gimnasio, cenamos lasaña y esperamos la noche en el último bar, como hacen los amigos.

¿Qué es Veo Veo? Es, ante todo, un juego, una excusa para conocer lugares de la mano de otros viajeros, contarnos historias, viajar aunque no tengamos la oportunidad de hacerlo, encontrarnos. Se realiza una vez al mes y las temáticas se eligen en el grupo Veo veo en Facebook, y por medio del hashtag #VeoVeo en Twitter y otras redes sociales. ¿Querés jugar? ¡Veo veo! ¿Qué ves?

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23 comentarios en “Veo Veo: ¡una taza de té!

  1. Vaya pasada! Qué encantador parece Epy! Fabulosas historias, tremendo té que algún día probaré, seguro!! 🙂 Y además, la confianza es un instinto, y los viajeros lo sabemos bien. O confias, o te pierdes tesoros. Un besoo!

  2. Es cierto lo mejor es un té caliente a la mañana con eso y algo sólido podes empezar el día para ir organizándote. Ademas de la confianza juega la intuición, en el viaje es algo que desarrollamos mucho me parece. Muchas gracias por recomendarnos como una lectura alternativa. Nosotros estamos en Ecuador, si andas por estos pagos avisanos que tomamos unas cervezas.

  3. ¡Vitooo! Como te entiendo con lo de la confianza, hay cosas que simplemente se saben y eso es todo. Ahora hablando específicamente sobre el veo veo, el té es una de las infusiones que menos me llaman pero éste tiene toda la pinta y más si viene acompañado de panqueques. Definitivamente lo voy a probar cuando ande por esos pagos. Beso enormeeeee.

    Angie

    • Gracias Angie! Cuando uno piensa en un té, tal vez se venga una idea medio “aburrida” de “agua con gusto a algo”… Esto no! Es cosa seria! Jajaj y con esos panqueques ni te cuento… andá y probalo 😉
      Beso

    • Yo también estoy super feliz! Me entusiasma cada vez más el juego, estando de viaje es un desafío super interesante, y leer todo lo surge de cada uno realmente inspira y motiva a seguir intentando cosas “nuevas” con esta herramienta tan hermosa que es escribir…
      Gracias a vos como siempre por tus ideas 😉
      Abrazo grande

  4. Que ganas de probar ese té!! y bueno, lo voy a tener que acompañar con el panqueque! :p jaja
    Una de las cosas mas lindas de viajar es encontrar muchos “Epy”!
    Besoss!

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