Bula para todos… Y para todo. Fiji para principiantes.

Bula fue la primera palabra fijiana que conocí, cuando empecé a leer sobre estas islas. Así supe que era la forma de saludo tradicional. Ya con los pies por estas costas me enteré del dato adicional de que es un agravio no contestar al saludo, no importa quién sea el autor. Con el correr de mis primeras 24 horas aquí iría conociendo nuevos usos para “BULA”.

Mi primer día fue el más fijiano del mundo, una excelente forma de comenzar el viaje, representativo de lo que espero y también de lo que temo.

Primera experiencia en Couchsurfing (CS).

Había contactado a varias personas, y mi primera anfitriona sería Diane. Estando en el aeropuerto, ya habiendo pasado todos los controles y trámites de ingreso pertinentes, arreglando la hora de mi reloj y tratando de comprender como es que salí un martes y sólo diez horas después era jueves, se me acercó un kilométrico lugareño que me preguntó sí yo era yo, y yo dije que sí. Me llevó hasta quién yo creía que era Diane pero resultó ser Victoria (de ahora en más, Vinca… no Viky!). Ella me indicó donde cambiar mi dinero y me llevó a un taxi conducido por quién luego se avivaría de la penumbra del amanecer y mi ingenuidad de recién llegada, ya que me cobró un poco de más, sólo porque aquí dicen dólares y se refieren a sus dólares locales, y yo todavía no lo sabía.

Llegamos a una casa en esquina, enorme y ubicada en medio de una parque, con tres perras doberman hermosas. La dueña de casa descansaba aún. Así que Vinca fue mi primera compañía y mi primera interlocutora en inglés (salvando pequeñas conversaciones de ocasión y obligación durante los vuelos y escalas). El panorama que me tiró fue un poco cortamambo, me dió una gran revista con varias opciones de tours “alternativos” por las islas de esta costa donde se veía gente feliz haciendo miles de actividades interesantes, pero todo salía el triple de lo que tenía pensado gastar en esos días, y me quedé pasando las páginas y haciendo cálculos mentales que no cerraban. Pero después apareció Diane, una grosa, con la posta.

Ella es irlandesa, aunque desde los diez años que no pisa esa tierra. Vivió por varios países de Europa y hasta en Tailandia. En Alemania conoció a Paul, fijiano, su actual marido, que ahora está con la Armada en Irak. Y aquí se instalaron hace unos años.
Me dijo que los fijianos son muy alegres y simpáticos, que me van a saludar y tengo que devolverles el saludo, que en los barrios no tengo usar lentes de sol, gorra, ni mostrar las piernas o los hombros, que las demostraciones de afecto son extrañas y cuando ella pasea de la mano con su marido la miran, no por ser hiper blanca, sino porque en vez de ir detrás de su hombre va al lado. Me dijo que la salud es pésima, no hay ambulancias, hay un sólo helicóptero, un hospital público y otro privado, en otra ciudad, que los médicos tanto de personas como de animales no saben nada, y ante una extremidad dañada la opción es amputar, que debería estar seriamente enferma para ir a un médico aquí. Cuando se siente mal, busca en Internet qué es y le pide a su hermana en Irlanda que le mande la medicación, porque ni el paracetamol que se vende aquí le hace efecto (“debe estar hecho sólo con tiza”). Me contó que hace tres semanas que están con la temporada de lluvias y hubo recientemente un fuerte ciclón que inundó todo, y que complicó mucho al turismo porque no se podía circular ni por tierra ni por mar.

El turismo y el azúcar son las principales industrias. Hay un gran interés por la educación y es algo que marca estatus en la sociedad, pero desde la primaria es arancelada, así que los más carenciados se ven perjudicados, y corre el rumor de que los universitarios, hijos de la clase pudiente, si no pueden pasar una materia por su propio mérito lo solucionan con dinero.

A los efectos de mis intereses inmediatos me dijo que Fiji está compuesto por cerca de 300 islas (!!), que Nadi está en la isla principal y me puede tomar 4 horas ir de una costa a la otra, y cerca de 48 hs recorrer la isla totalmente por la ruta que la rodea. Que las playas de Nadi son muy lodosas, el centro pequeño, con muchos vendedores que están en la vereda intentando captar clientes y tengo que huirles y no darles ni la hora, y que las mejores playas están en las islas. No recomienda ir a Suva, otra cuidad que resalta en el mapa de la isla principal, porque es donde están las cárceles y no es muy seguro ni lindo.

En cuanto a las islas, desde el puerto de Nadi salen dos tipos de barcos que las recorren y las más lejanas están a 5 hs de navegación. Con fotos, me contó las principales características de cada una, lujos, paraísos varios, la que está de moda, las de la joda. Y donde tengo que ir si no quiero gastar tanto en estos primeros días de mi viaje, y eso si se adecuaba a lo que mi presupuesto me permitía. Lo dicho, la posta!

Me dijo que esa noche unos amigos tenían una fiesta y necesitaban gente que los ayude a preparar la comida. Le pedí entrar a internet para dar las primeras señales de vida y comenzar a preocuparme por un accidente de tren terrible en Buenos Aires. Me bañé después de no se cuántos días y me saqué por fin la ropa de viaje.

Cerca del mediodía nos pasaron a buscar para ir a la casa de Rakesh, el dueño de una de las compañías de ferrys que quería agasajar a los agentes de turismo y anunciar la compra de una nueva embarcación. El menú, Lova, una suerte de “guateado” tradicional fijiano. Se hace un pozo en la tierra, se prende fuego y se cubre de piedras para que tomen temperatura, luego se sacan las brasas y sobre las piedras al rojo vivo se coloca la carne a cocinar envuelta en hojas de palma, y se cubre con una pila de hojas de plátano y pastura para mantener el calor. Tradicionalmente se preparaban así los pescados, cerdos y corderos, pero se usa con cualquier tipo de carne, y el menú del día era pollo.

Mientras los hombres se encargaban del pozo y el fuego, con Di nos encargamos de las preparaciones con verduras. El adobo para el pollo y el palusami. Kilos de cebollas y ajos, jengibre, ajies de la mala palabra y mucha salsa de soja. 22 pollos adobándose en un tacho enorme, y a preparar el palusami, una especie de niño envuelto, varias capas de hojas de tero (?) rellenas de una mezcla de los ingredientes del adobo con crema de coco, se envuelve con las hojas y se cubre con papel de aluminio para ir a las piedras. También se rellenaron unos pescados con la misma mezcolanza. En otro fuego se cocían tapiocas. Para amenizar el trabajo, el dueño de casa nos invitó con un té indio de jengibre con leche, vimos las fotos de su última visita a la India donde tiene familiares, comimos sánguches de manteca y mermelada, y más tarde apareció la Kava, una bebida tradicional hecha con raíces, que en la mañana leí en el diario que se desaconsejaba tomar en estos días ya que después de la inundación habían varios casos de tifoidea y leptospirosis… Pero TENÍA que probarla, por suerte no me gustó mucho así que ahora si puedo cuidarme :-P.

La tarea fue con un gran obstáculo, como bien lo predijo Di comenzó a llover muy fuerte y la tormenta nos acompañó el resto de la tarde. Todos llenos de barro, armando una carpa sobre el pozo para que prenda el fuego, tratando que no se mojen las maderas, piedras y hojas. Contra todos los temores de Tofu, el más idóneo en la tarea, al cabo de una hora y 45 minutos todo estaba deliciosamente cocido. En la espera se tomaron cualquier cantidad de cerveza, y el estilo fijiano a la hora de beber me superó: un sólo vaso pequeño y a fondo blanco. Hay una suerte de cebador que invita con el vaso lleno, y el que recibe, al grito de Bula (nuevamente) lo líquida en un trago y lo devuelve al cebador. Sin maní ni charla mediante es un ir y venir constante del vasito loco. Yo no pude más que un par de tragos y a menos de la mitad del vaso, les expliqué que el estilo argentino es en pos de saborear, pero no prendió. Más de uno se emborrachó, obviamente.
Nos volvimos a la casa a ducharnos y fuimos a la cena.
Un lugar pequeño sobre lo que creo era una ruta, porque de noche no veía nada. El anfitrión dijo unas palabras a sus invitados y se llegaron en frenesí sobre la comida dispuesta en bufete. Esperé para servirme un poco por ubicación en contexto, un poco por timidez, y en especial para ver cómo era la modalidad: con las manos todo, servirse y comer. Todo con un picor interesante, muy ligero a paladar de los lugareños, sin sal ni pan a la vista, la tapioca y el arroz cumplen el papel del pan, y con tanto condimento la sal es obsoleta. Para tomar, jugo, Coca-Cola y más cerveza.


Yo hacía desde las rondas de cerveza de la tarde que estaba fusilada por mi larguísimo día y sintiendo en el cuerpo y la mente que en Argentina ya era casi de madrugada, así que después de comer empecé a desear la cama con toda mi fuerza. Cuando cerca de las 23 hs todos se dispusieron a apurar sus tragos para seguir la noche en un boliche yo pedí a Di volver a casa y uno de los hombre se ofreció a llevarme, era el dueño del hostel de la isla donde Di me había recomendado ir, y me consiguió una noche gratis, je. El camino a casa lo hizo largo para mostrarme el centro de la ciudad, y mientras me enteré que la Reina de Inglaterra aparece en los billetes porque siguen bajo su tutela, aunque tienen su propio Presidente, en el caso actual esta en el gobierno por haber derrocado al anterior pero hay elecciones abiertas cada cinco años.
Llegué a la casa sola, muerta de sueño y más que satisfecha con mi primer día de travesía autóctona. Y extrañado…

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4 thoughts on “Bula para todos… Y para todo. Fiji para principiantes.

  1. Hmmmm A ver por dónde comienzo a comentar… Esto de ” bula” merece una investigación lingüística, por supuesto. Ya pondré las huestes a trabajar. Todo lo demás me parece muy interesante… pero eso de lodo en lugar de arenas, hmmm. No te veo disfrutando del sol, tal como estabas dispuesta a hacerlo. TENGA UD. CUIDADO CON ESAS COMIDAS! y bebidas rarosas…Lo del gobierno ya lo había descubierto en wikipedia. A meno, que siga descubriendo antropológicamente a otros seres humanos. Un beso. La Maaaaaaa

  2. Mercalp…me gustó mucho!!! Tan claro el relato que te vi y hasta sentí el picor del putaparió. abrazo fuertee. te quiero

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